2 mozzarellas (125 g cada una = 250 g), 1 cucharada de harina (20 g), 1 huevo, 20 g de cornflakes triturados, sal, oregano y pimentón.
Elaboración:
Triturar los cornflakes en Minipimer o Thermomix. Batir el huevo. Rebozar las Mozzarellas primero en harina, luego en huevo batido y finalmente en los conrnflakes triturados y mezclados con sal, orégano y pimentón. Colocarla en la bandeja de la AirFryer, echarle aceite con un spray y programar 10 minutos a 180ºC.
Esta Mozzarella es apta para Vegetarianos y Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas). No es apta para veganos, Intolerantes al Glutena ni a la Lactosa.
La Mozzarella: Se denomina queso, al producto fresco o maduro obtenido por separación de los componentes líquidos de la leche natural, el suero, después de la coagulación de sus componentes sólidos, la cuajada. El queso es una de las formas más antiguas que se conocen para conservar la leche durante un tiempo prolongado en condiciones ambientales, concentrando y manteniendo su valor nutricional. Asimismo es uno de los derivados lácteos más sabroso y variado y con una gran tradición en todas las culturas. De acuerdo con su contenido en humedad, la mozzarella se considera queso blando por contener más del 40 % de agua. Es una variedad de queso italiano extendida por todo el mundo. Su empleo en la cocina es cada vez mayor. El auténtico queso mozzarella se elabora con leche entera de búfala. La leche de búfala tiene mayor cantidad de grasa y proteínas que la leche de vaca. Esto indica que es la que más energía aporta. Existen otras variaciones que se comercializan como mozzarella y que se elaboran con leche de vaca u oveja y que resultan más económicas. En el supermercado, de hecho, las variedades que más abundan son las elaboradas con leche de vaca. Se trata de un tipo de queso de color blanco amarillento y de textura suave. Es de pasta blanda y elástica. Su sabor poco acentuado lo convierte en un ingrediente adecuado para muchos platos. Se puede encontrar la variedad fresca, apropiada para ensaladas y para bocadillos, y el queso semi-seco, ideal para fundir y usado para la elaboración de pizzas. Se trata de un producto típico de la dieta mediterránea. Su origen data del siglo XVI en las regiones del Lacio y Campania. La ciudad de origen de este queso fue Aversa (Caserta). Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 223 Kcal/100 g. Las diferencias en la composición de unos quesos y otros dependen de la materia prima, del proceso de elaboración (adición de aditivos o ingredientes) y de la maduración. El queso mozzarella es una importante fuente proteica ya que contiene seis veces más proteínas que la leche de vaca entera (19,5 g). Su contenido graso es menor que otros quesos, 16 g/100 g, y no posee hidratos de carbono. Es una fuente muy importante de minerales (632 mg de calcio, 373 mg de sodio, 428 mg de fósforo y 14,5 mg de selenio) y en cuanto a sus vitaminas, destaca en especial su contenido de B2, B6 y A (184 microg). Si consumimos una ración de 60 g de Queso Mozzarella cubriremos más del 35% de las ingestas recomendadas de calcio y fósforo para la población considerada. Contiene menores cantidades de magnesio, potasio y resto de grupo B (excepto B12). (Fuente: Fundación Española para la Nutrición).
Este plato es rico en proteínas animales de alta calidad y vegetales, calcio, potasio, fósforo, selenio y sodio y vitaminas A, retinol y D. Contiene ácidos grasos omega 3 y 6, otras vitaminas (grupo B, incluida B12, E y K), y minerales (magnesio, hierro, cinc y yodo).
Comentarios para Deportistas: Este plato, por su elevada cantidad de proteínas de calidad, minerales y vitaminas es una buena elección para la dieta base y la de entrenamiento del deportista. Muy interesante para deportistas vegetarianos.
Aporte calórico: La receta completa aporta 750 Kcal (375 Kcal por ración).
1 queso Camembert de 250 g, (también puede ser Brie), 3 cucharadas de mantequilla (75 g), 1 diente de ajo, sal, pimienta y romero (a ser posible, fresco).
Elaboración:
Hacerle cortes al queso con un cuchillo en forma de rombos, derretir 3 cucharadas mantequilla y picar un diente de ajo y ponérselo por encima junto con sal pimienta y romero. Se puede meter al horno o air fryer (freidora de aire) a 200ºC, durante 10-15 minutos. Acompañar con pan tostado, regañás, picos…
Este queso es apto para Vegetarianos, Diabéticos (ajustando la ración a las calorías diarias permitidas) e Intolerantes al Gluten. No apto para Veganos ni Intolerantes a la Lactosa.
El Queso Camembert se elabora con leche de vaca cruda, sin pasteurizar. Pertenece a la familia de quesos de pasta blanda, textura cremosa y con una corteza blanca aterciopelada producto de la acción del hongo penicilium candidum. El formato siempre es el mismo: piezas redondas de unos 11cm de diámetro y 3 cm de altura con un peso de 250 g, que se entrega envuelto en papel y dentro cajitas de madera de forma cilíndrica. Muchos quesos pueden usar el término Camembert pero solo el Camembert de Normandía dispone de la D.O. protegida desde el año 1983. Para poder ser merecedor de dicha distinción, se exige que la leche provenga de vacas de las que por lo menos, un 30% sea de raza normanda, que hayan pasturado un mínimo de 6 meses en una zona con 2 hectáreas de hierba por cada hectárea de maíz. Además, de los 21 días de maduración, como mínimo 16 de ellos deben haber tenido lugar en la zona de donde recibe su D.O.: Calvados, Eure, Mancha, Ome y Sena Marítimo. Es originario de la región francesa de Normandía y toma el nombre de la localidad de Camembert. Aunque existen vestigios de que la fabricación de este queso se remonta a varios siglos atrás, la tradición cuenta que en 1791 Marie Harel dio cobijo al abad Jean Bonvust quién huía de la Revolución Francesa. En agradecimiento por haberle hospedado, el abad le confió la receta secreta de la elaboración del queso Brie, a la que Marie realizó algunas modificaciones hasta conseguir la fórmula del queso que todos conocemos actualmente como Camembert. Al parecer, Napoleón Bonaparte, gran amante de este queso, participó en su popularización al solicitar que se lo hiciesen llegar regularmente al Palacio de las Tullerías así como para abastecer a sus ejércitos. Unos 90 años más tarde, el ingeniero Eugène Ridel ideó la característica caja de madera facilitando de este modo su transporte y conservación, y, en 1910 cambió su cobertura, inicialmente azulada por el blanco actual. Para elaborar el queso Camembert se debe calentar la leche a 34 – 35º, aunque la temperatura puede variar en función del grado de acidez desde los 30 hasta los 37º (límite máximo). Se agregan entre 25 y 30 ml de cuajo por cada 100 litros de leche. Aunque la coagulación se inicia al cabo de 10 – 15 minutos, todo el proceso durará entre 60 y 90 minutos. A continuación, se coloca la cuajada en moldes microperforados donde los quesos se autoprensarán durante 15 – 20 horas volteándose en 4 ocasiones. La temperatura deberá estar entre 28 y 30ºC. Una vez se desmolda el queso, se esparcen las esporas de Penicillum candidum y se procede a salar el queso. En caso de usar sal seca, la proporción es del 3% y si se lleva a cabo en salmuera, la saturación será del 25% durante 1 – 1,5 horas. La maduración de los quesos empieza con una etapa de secado que durará 2 días a una temperatura de 18ºC y entre el 75 – 80% de humedad relativa (HR) usando parrillas de acero inoxidable. Durante los próximos 15 días, los quesos seguirán madurando a una temperatura de entre 13 – 15ºC y una humedad del 90% hasta que el moho esté suficientemente desarrollado. Transcurrido ese tiempo, los quesos se cubren con papel y se colocan en las cajitas de madera hasta alcanzar un mínimo de 21 días de maduración que es el tiempo exigido por la Denominación de Origen protegida. Se calcula que son necesarios 2 litros de leche para elaborar un queso Camembert. Contiene un 57% de agua, un 21% de grasa (aproximadamente la mitad es saturada) y un 20% de sustancias proteicas de alto valor biológico (que contienen todos los aminoácidos esenciales y con una buena puntuación en cuanto a digestibilidad). También contiene vitaminas B12 (2,8 µg), ácido fólico (44 µg), A (362 µg), retinol (330 µg), carotenos (192 µg) y pequeñas cantidades de B, E y D, además de minerales como el calcio (570 mg%), fósforo (350 mg%), potasio ( 110 mg%), magnesio, selenio, hierro, yodo y cinc. Cada 100 g de queso aportan unas 285 Kcal. ¿En que se diferencian el queso Camembert y Brie? Aunque suelen confundirse ambos quesos, distinguirlos es muy fácil. El Brie se creó 7 siglos antes que el Camembert, concretamente en el S.XI. El camembert contiene un 45% de materia grasa en lugar del 60% del Brie que se elabora con crema. El Camembert siempre se presenta en una caja circular y pesa 250 g mientras que el Brie se fabrica en formatos mayores, por lo que normalmente se comercializa en cuñas triangulares. Internamente, el primero suele ser más amarillento mientras que el segundo es más blanquecino. El olor y sabor también varían. El Camembert tiene un aroma afrutado, con toque a setas y a hierba fresca. El Brie recuerda más a la mantequilla y es algo más salado. Por último, los tiempos de maduración también varían, el primero precisa un mínimo de 3 semanas mientras que el Brie se puede llegar a consumir al momento (Fuente: https://blog.tecnical.com/).
Este plato es rico en proteínas animales de calidad, grasas, vitaminas (A, carotenos, retinol, E, B12, ácido fólico), minerales (muy rico en calcio, rico en fósforo y selenio). Contiene algo de fibra que aportará el romero, antioxidantes, otras vitaminas (B, C, D y K) y minerales (hierro, yodo, magnesio, cinc y potasio).
Comentarios para Deportistas: Este plato aporta una importante cantidad de proteínas animales de calidad, vitaminas, minerales y antioxidantes pero contiene también una cantidad alta de grasas, entre ellas, saturadas. Puede ser utilizado como parte de la dieta base y de entrenamiento, especialmente post entrenamiento pero en pequeñas cantidades.
Aporte calórico: la receta completa aporta 1279 Kcal, 320 Kcal por ración.
Base:150 g de galletas tipo digestivas (unas 480 Kcal/100 g), una pizca de sal, 30 g de mantequilla, una cucharadita del queso Philadelphia que usaremos en el relleno. Se utiliza un molde de 20 cm (queda una tarta un poco más alta).
Relleno:Para la crema de castañas (300 g): 400 g de castañas crudas (82% de materia comestible = 328 g), 300 ml de leche y 100 g de azúcar. Para el resto del relleno: 2 tarrinas de queso de untar tipo Philadelphia (en total 400 gramos, de los cuales una cucharadita la sacamos para la base), 4 huevos talla L, una pizquita de sal, 20 g de azúcar (sólo 20 g ya que en el puré de castañas utilizaremos ya 100 g, si se quiere más dulce añadir un poco más pero disfrazaría el sabor de las castañas).
Elaboración:
En Thermomix: La base: Introducimos todos los ingredientes en el vaso del Thermomix. Damos golpes de turbo hasta que quede pulverizado. Cubrimos el fondo del molde, presionando bien. Lo metemos en la nevera para que endurezca un poco mientras preparamos el relleno. El relleno:La crema de castañas: A las castañas se les hace un corte en la base y se pone la función «hervidor», se escaldan en el agua hirviendo durante cinco minutos. A continuación se pelan y se limpian bien. Se trocean de manera grosera y se introducen en el vaso a cocer con 300 ml de leche, 20 minutos/100ºC/ velocidad 1. El tiempo puede variar ligeramente, la castaña tiene que estar tierna. Cuando le queden 5 minutos, se añaden 100 g de azúcar común. Se tritura a velocidad 6, 8, hasta obtener un puré ligero (ni demasiado líquido ni demasiado espeso). Reservamos. El resto del relleno: Se añade al vaso del Thermomix el Philadelphia, los huevos y los 20 g de azúcar y mezclamos 1 minuto/velocidad 6. Con todos los ingredientes anteriores y los que acabamos de preparar, a temperatura ambiente, se mezclan a velocidad progresiva 1-8/2 minutos. hasta que se se enfríe.
De la manera tradicional: Introducimos todos los ingredientes en el vaso de la minipimer y batimos hasta que quede pulverizado. Cubrimos el fondo del molde, presionando bien. Lo metemos en la nevera para que endurezca un poco mientras preparamos el relleno. El relleno:La crema de castañas y resto de relleno: A las castañas se les hace un corte en la base y se escaldan en agua hirviendo durante cinco minutos. A continuación se pelan y se limpian bien. Se trocean de manera grosera y se ponen a cocer con 300 ml de leche durante 20 minutos. El tiempo puede variar ligeramente, la castaña tiene que estar tierna. Cuando le queden 5 minutos, se añaden 100 g de azúcar común. Trituramos hasta obtener un puré ligero (ni demasiado líquido ni demasiado espeso). Reservamos hasta que se se enfríe. Añadimos al vaso del Thermomix el queso Philadelphia, el azúcar y los huevos y batimos con la minipimer. Con todos los ingredientes anteriores a temperatura ambiente, añadimos los que acabamos de preparar y se baten hasta obtener una mezcla homogénea.
Montaje: Vertemos el resultado encima de la base que tenemos en el molde y lo introduciremos en el horno, previamente calentado a 170ºC durante 50 minutos. Una vez finalice el tiempo, dejamos enfriar dentro del horno cerrado durante 1 hora más.
Este postre es apto para vegetarianos. No es apto para veganos, Diabéticos, Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.
La Castaña: Los castaños (Castanea vulgaris.) son unos árboles muy grandes de la familia de las fagáceas, nativos de las regiones templadas del hemisferio norte. Se conoce como «castaña» a las nueces de estos árboles. Se trata de un fruto seco que está cubierto por una vaina espinosa que se retira para cosecharlo y ponerlo a la venta. La vaina contiene normalmente dos o más frutos, que presentan una piel lisa y marrón que recubre la pulpa color beige (parecida a un cerebro). La llegada de los castaños a la península Ibérica se debe al Imperio Romano. La afición de los romanos por este fruto originario de Italia, les llevó a extender esta especie por todo el Imperio, llegando hasta nuestros días, siendo ya considerada como una especie autóctona. La variedad de castaña que se consume habitualmente es la castaña común o castaña europea, si bien existen otros tres tipos de castañas. Estas son la castaña china, la castaña japonesa y la americana. La composición de estos tipos de castaña es muy similar, diferenciándose sobre todo en la proporción de hidratos de carbono y en su dulzor, más intenso en la variedad china. Como la gran mayoría de los frutos secos, la castaña es un alimento típicamente de otoño. Porción comestible 82 g por cada 100 g de producto. 100 g de castañas contienen: Fibra (6,8 g), potasio (500 mg), fósforo (256), magnesio (36 mg) cinc (0,5 mg), calcio (34 mg), hierro (0,9 mg), y pequeñas cantidades de tiamina, vitamina B6 y E. A pesar de ser un fruto seco, la composición de las castañas se asemeja más a la de los cereales. Las castañas son fuente de fibra y proteínas (3 g%), ricas en hidratos de carbono complejos (40 g% de CHO), estos ocupan casi la mitad de su composición. En éste sentido, contienen pequeñas cantidades de ácidos grasos omega 3 y 6. Además, la cantidad de grasa (2,6 g%) también es bastante similar a la de los cereales y por lo tanto notablemente inferior a la que contienen el resto de los frutos secos. Gracias a estas propiedades y a que su contenido en agua es cercano al 50%, la castaña es uno de los frutos secos de menor contenido calórico, 209 Kcal por 100 g. No debemos olvidar que las castañas crudas son ricas en taninos. Por lo que comerlas en este estado puede producir molestias intestinales. En este sentido, se recomienda que las castañas, una vez recogidas, sean almacenadas durante siete o diez días, para que en este periodo disminuyan los contenidos en taninos y el almidón se transforme en azúcares más asimilables. Por otro lado, la cocción o asado de las castañas favorece la transformación de los hidratos de carbono, convirtiéndolas en un alimento más digerible.
Este postre es muy rico en fibra, potasio, fósforo, calcio, selenio, vitamina A y retinol, proteínas animales y vegetales de calidad. Es rico en yodo, magnesio, selenio, carotenos y ácido fólico. Contiene ácidos grasos omega 3 y 6, otras vitaminas (grupo B, C, D, E y K) y minerales (hierro y cinc).
Comentarios para Deportistas: Es un postre que no contiene mucha cantidad de grasas y azúcar y sin embargo es fuente de vitaminas minerales y antioxidantes, así como proteínas de calidad y ácidos grasos omega 3 y 6, por esto es un postre idóneo para formar parte de la dieta base del deportista así como de la de entrenamiento. Puede tomarse en la dieta de competición.
Aporte calórico: La receta completa aporta 3675 Kcal (de 367 a 459 Kcal por ración, según tamaño).
300 g de queso curado o añejo de cabra o de oveja, pero que esté seco e incluso un poco duro (nosotros hemos utilizado manchego curado), 200 g de tomate maduro (más o menos 1 tomate mediano), 3 dientes de ajo, pimienta roja picona, 1/2 cucharadita de pimentón picante (nosotros hemos utilizado pimentón picante) o guindilla, 30 g de aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
Precalentar el horno a 200ºC con calor arriba y abajo y ventilador. Lavar el tomate, secarlo y cortarle una cruz en la base. Poner el tomate en una bandeja de horno cubierta con papel de horno junto con los dientes de ajo. Hornear durante unos 15 minutos o hasta que veas que la piel de los tomates se ha arrugado. Esperar a que se enfríe todo a temperatura ambiente. Cuando los tomates estén fríos retirarles la piel y el pedúnculo verde. Pelar también los dientes de ajo.
De la manera tradicional: Rallar el queso con un rallador. En una batidora o robot poner el queso junto con los tomates en trozos, los dientes de ajo, la pimienta roja picona o el pimentón picante o la guindilla y el aceite de oliva. Triturarlo todo junto. Lo ideal es que quede grumoso aunque también puedes triturarlo hasta que esté homogéneo.
En Thermomix: Introducir el queso partido en trozos y sin corteza en el vaso y triturar 5 segundos a velocidad 10. Añadir los tomates en trozos, los dientes de ajo, la pimienta roja picona o el pimentón picante o la guindilla y el aceite de oliva y triturar 1 minuto a velocidad 5, bajar los ingredientes al fondo y triturar 30 segundos a velocidad 10.
Introducir el paté en un recipiente cerrado y dejarlo reposar en la nevera al menos 30 minutos para que su textura sea un poco más densa y los sabores se asienten. Queda mejor si se prepara de un día para otro. Se puede servir frío o sacar del frigorífico 30 minutos antes de consumirlo. Servir acompañado de galletitas saladas, regañás, tostadas…
Este paté es apto para vegetarianos, Intolerantes al Gluten y Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas). No es apto para veganos ni Intolerantes a la Lactosa.
El queso manchego es un queso graso de pasta prensada, elaborado exclusivamente con leche de oveja de la raza Manchega y con una maduración mínima de sesenta días. La leche puede ser cruda o pasterizada. Si se elabora con leche cruda de ganaderías propias o ubicadas en localidades limítrofes al lugar de fabricación, el queso se denomina «artesano». La comarca en que se fabrica este queso, La Mancha, incluye a Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. En cuanto al origen del queso, cuenta una leyenda que un pastor árabe regresaba a su casa, después de una dura jornada en el campo y con la leche ordeñada de sus ovejas dentro de una bolsa hecha con el estómago de uno de sus corderos. Después de caminar y caminar a pleno sol — la época descrita era calurosa— al final de su camino encontró la leche cuajada, sólida. Efectivamente los pueblos nómadas-pastores del centro de Asia utilizaban los estómagos, vejigas y pieles sin curtir de los animales como bolsas a modo de recipiente para el transporte de alimentos líquidos. En estas bolsas orgánicas existen enzimas capaces de acidificar la leche y por tanto, cuajarla y también en estas condiciones ciertos microorganismos son capaces de fermentar el azúcar de la leche y producir leches fermentadas. La existencia del queso en la península ibérica, se remonta a la época de los primeros pobladores, árabes, celtas, romanos, etc. Cada uno de estos pueblos, aportó a lo largo de la historia soluciones para llegar a las actuales y diferentes variedades de quesos. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 95 g por cada 100 g de producto fresco. Las diferencias en la composición de unos quesos y otros dependen de la materia prima, del proceso de elaboración (adición de aditivos o ingredientes) y de la maduración (fresco, semicurado y curado). En los quesos manchegos se parte de leche de oveja. De media, el queso curado manchego tiene un 32% de materia grasa, y es por ello que se trata de un queso muy calórico. La mitad de esta grasa la componen ácidos grasos saturados, seguidos de monoinsaturados y en menor medida poliinsaturados. El contenido proteico medio es del 32%. Es una valiosa fuente de proteínas de alto valor biológico, por su contenido en aminoácidos esenciales que nuestro organismo es incapaz de sintetizar y que, por tanto, se deben aportar mediante la dieta. Por otra parte, los hidratos de carbono representan sólo el 1% del producto, a diferencia de la leche; apenas contiene lactosa porque se pierde en la elaboración. Cuanto más curado sea el queso y cuanto más tiempo transcurra desde la elaboración hasta el consumo, más humedad perderá y más se concentrarán los nutrientes, por lo que más calórico resultará (sobre 420 Kcal por cada 100 g). En minerales, destacan el calcio (1200 mg) el fósforo (560 mg) y el zinc (4 mg). Y la idónea proporción calcio/fósforo convierte a los quesos curados de leche de oveja en una excelente vía para aportar mucho calcio en poco volumen de alimento. También contiene potasio (100 mg), hierro (0,6 mg), magnesio (50 mg) y selenio (1,6 μg). Son buena fuente de vitaminas, como la B12 (1,5 μg), niacina (8,2 mg), vitamina A (344 μg), D (0,27 μg), E (0,8 mg), ácido fólico (20 μg) y riboflavina (0,3 mg). (Fuente: Fundación Española para la Nutrición).
Este plato es muy rico en calcio, fósforo, proteínas animales de calidad. Es rico en grasas, vitaminas (A, C, carotenos, B12, ácido fólico) y minerales como el magnesio, potasio, sodio y selenio. Contiene proteínas vegetales, otras vitaminas (grupo B, D, E y K) y minerales (hierro, yodo, cinc).
Comentarios para Deportistas: Es un paté energético que aporta gran cantidad de vitaminas y minerales, así como proteínas de alto valor biológico (también grasas), siendo por esto apto para incluir en la dieta base del deportistas para tomar como snack, media mañana, merienda…
Aporte energético: La receta completa aporta 1583 Kcal (sale una cantidad importante de unos 500 g), unas 157 Kcal por ración).
1 Hogaza de pan, 200 g de queso rallado «4 quesos» (370 Kcal/100 g), 1/2 cebolleta (unos 60 g) y 50 g de queso manchego o parmesano rallado.
Elaboración:
Cortar una tapa a la hogaza y vaciarla de miga. Mezclar los quesos rallados con la cebolleta, picada muy finamente y la mayonesa. Rellenar la hogaza con la mezcla obtenida y tapar. Envolver en papel Albal.
En el horno tradicional: Introducir al horno, precalentado a 180ºC entre 40 y 60 minutos, envuelto, como dijimos, en papel Albal.
En la Air Fryer: Introducimos el pan con el relleno, envuelto en Albal, en la cubeta y programamos 200ºC durante 12 minutos. Quitamos el papel Albal y programamos 180ºC durante 2 minutos.
Servimos caliente.
Este plato es apto para Vegetarianos y Diabéticos (ajustando la ración a las calorías diarias permitidas). No es apto para Veganos, Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.
El Pan: Se designa con el nombre de pan al «producto perecedero resultante de la cocción de una masa obtenida por la mezcla de harina de trigo, sal comestible y agua potable, fermentada por especies de microorganismos propias de la fermentación panaria como el «Saccharomyces cerevisiae». El pan ha sido un alimento básico en la alimentación del hombre desde la Prehistoria. Probablemente, los primeros panes estarían hechos con harinas de bellotas o de hayucos. Los arqueólogos han desenterrado fragmentos de pan ácimo en las excavaciones de los poblados cercanos a los lagos suizos. Se sabe que los egipcios elaboraban pan desde hace mucho tiempo y se cree que descubrieron la fermentación por casualidad. El pan comido por los Hebreos no llevaba ningún tipo de levadura. En Roma, en la República ya había hornos públicos. En la Edad Media empiezan a elaborarse distintos tipos de pan y como consecuencia de ello comienza su comercio; el pan blanco era un privilegio de los ricos y el pan negro era para el resto de la población. Se hacía a mano, en el propio hogar o en hornos públicos. En el siglo XIX empiezan a emplearse algunas máquinas. En el siglo XX la ayuda de máquinas es total: amasadoras, hornos automáticos, transportadoras, enfriadoras, cortadoras y hasta máquinas para envolver. A finales de este siglo se popularizan los panes integrales o negros. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 277 Kcal/100 g. Es rico en hidratos de carbono complejos (almidón), de bajo contenido graso (1 g por 100 g) y aporta proteínas (7,8 g%) procedentes del grano de trigo, vitaminas y minerales. En el trigo, la proteína más representativa es el gluten, que confiere a la harina la característica de poder ser panificable. Es fuente de minerales como el selenio (28 µg) y el zinc (2 mg), 540 mg de sodio, 100 g de potasio y 91 mg de fósforo, pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B y fibra (2,2 g). La riqueza en estas sustancias nutritivas depende del grado de extracción de la harina y de si se ha enriquecido la masa de pan durante el proceso de elaboración en dichas sustancias. Teniendo en cuenta su valor nutricional el pan debe constituir una parte destacable en la dieta, tratando de estar presente en prácticamente todas las comidas, desde el desayuno a la cena. El hecho de no consumirlo de forma habitual contribuye a desequilibrar de manera importante el perfil calórico de la dieta. Aumentaría el porcentaje del total de las calorías proveniente de alimentos ricos en grasas o proteínas, alejándonos considerablemente de las recomendaciones respecto a una alimentación equilibrada, en la que cerca del 55% del total de calorías de la alimentación deben proceder de los hidratos de carbono, el 15% de proteínas y el 30-35% restante de grasas. En la medida que se reduce el consumo de pan, es necesario aumentar la ingesta de otros alimentos ricos en hidratos de carbono con el fin de no desequilibrar significativamente la dieta. Por tanto, el pan debe formar parte habitual de la alimentación de todas las personas. Sólo los celíacos o intolerantes al gluten (proteína presente en el grano de trigo y otros cereales como el centeno, la cebada y la avena), deben sustituirlo por pan de maíz, exento de gluten. (Fuente: Sociedad Española para la Nutrición).
Este plato es rico en sodio, fibra, proteínas animales de calidad y vegetales, carbohidratos complejos, selenio, cinc, fósforo, calcio, vitaminas A, B12, retinol, carotenos y D. Contiene otras vitaminas (grupo B, C, E y K) y minerales (hierro, potasio y magnesio).
Comentarios para Deportistas: Por su aporte en proteínas de calidad, su contenido en carbohidratos complejos, vitaminas y minerales, es un plato adecuado para formar parte de la dieta base del deportista así como de la de competición y entrenamiento.
Aporte calórico: La receta completa aporta 2052 Kcal, 256 Kcal por ración.
Esta fué una de la primeras recetas que yo aprendí a hacer. Recuerdo un día en La Finca, que habíamos invitado a comer a unos amigos de mi hermano Luis y cocinabamos Margarita, su entonces novia y yo. Al colar los espaguetis, se nos calleron al fregadero…¿que ibamos a hacer con la gente sentada ya a la mesa? Pues no se nos ocurrió nada mejor que rescatarlos…Lo malo fue que al ir a servirlos, apareció entre ellos el tapón del fregadero. Sin comentarios…Pero se los comieron.
Ingredientes (3 raciones):
280 g de espaguetis, 1 bote de salsa de tomate (340 g), 4 quesitos (pueden ser light) y sal. Opcional, pimienta y 40 g de queso rallado
Elaboración:
Cocer los espaguetis en agua hirviendo con sal, el tiempo que indique el paquete. Preparar la salsa batiendo el tomate y el queso con batidora o thermomix y calentar. Añadir la pasta y mezclar bien. Se puede añadir queso rallado y pimienta en el momento de servir.
Este plato es apto para vegetarianos y Diabéticos (ajustando la ración a las calorías diarias permitidas). NO es apto para Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.
La pasta(los tallarines entre ella) son unos alimentos preparados con una masa cuyo ingrediente básico es la harina de trigo, mezclada con agua, y a la cual se puede añadir sal, huevo u otros ingredientes, conformando un producto que generalmente se cuece en agua hirviendo. Normalmente se utiliza la especie Triticum durum (trigo duro) —variedad típica del área mediterránea— en su elaboración a diferencia del pan. Para obtener esta harina sólo se emplea una parte del grano del cereal, el endospermo, rico en almidón y gluten, lo que le confiere una mayor capacidad de moldeado. Para elaborar pasta son obligatorias el agua y la sémola de trigo duro que contiene más gluten que el trigo común o blando. En caso de usar trigo blando para la elaboración de la pasta, es necesario añadir más huevo a la masa. Entre los ingredientes opcionales están el huevo que aporta consistencia a la pasta y la hace más nutritiva, verduras, que se trituran en forma de pasta o puré y se añaden a la masa para colorearla, enriqueciéndola en vitaminas y minerales, suplementos proteínicos, como la harina de soja, leche desnatada en polvo o gluten de trigo, denominándose entonces fortificadas o suplementos de vitaminas y minerales, llamándose enriquecidas. La pasta puede serfresca, productos que no se han desecado y que contienen un alto porcentaje de agua, o seca. Hay cortas (macarrones, rigatoni, penne, ñoquis o gnocchi, fusilli o hélices, y rotini) o alargadas (spaghetti, tallarines, pappardelle, fettuccine, tagliatelle, linguini, capelli, bucatoni, bucatini) y existen variedades que se caracterizan por estar rellenas (ravioles o ravioli, tortelines o tortellini, panzerotti, cappelletti y agnolotti). También hay formas pequeñas: la pastina o «pasta pequeña» que se reservan para sopas y que tienen diferentes formas: fideos, sémolas, estrellas, letras, y otras variantes para divertir a los niños y para lucir atractivas, más que para lograr diferencias de sabor y textura. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 375 Kcal/100 g. Aporta grandes cantidades de hidratos de carbono (75,8 g%), en concreto almidón. La proteína (12 g%) más importante de la pasta es el gluten que le confiere su elasticidad típica. aunque es deficitaria en lisina, un aminoácido esencial. El contenido en fibra es variable (dependiendo del grado de extracción de la harina, unos 4 gr% por término medio) y como micronutrientes destacan zinc (1,5 mg%), potasio (230 mg%), fósforo (180 mg%) y selenio (82,2 mg%), tiamina, folatos y niacina. Su contenido será mayor o menor dependiendo de si se enriquece la harina o no. La pasta contiene gluten, por lo que su consumo está totalmente contraindicado para celiacos o intolerantes al gluten, salvo aquellas variedades elaboradas expresamente sin él. Asimismo, se ha de vigilar la composición de las pastas alimenticias, pues aquellas que llevan huevo entre sus ingredientes no las pueden consumir quienes tienen alergia a este alimento. (Fuente: Fundación Española de Nutrición).
Es un plato muy rico en sodio, fósforo y calcio. Rico en proteínas vegetales y animales, fibra, vitaminas A, C, retinol y carotenos, Contiene otras vitaminas (grupo B completo, D, E y K) y minerales (yodo, magnesio, hierro, cinc, selenio).
Comentarios para Deportistas: Por su contenido en proteínas, minerales, vitaminas y antioxidantes y su moderado IG, es un plato adecuado para formar parte de la dieta base del deportista así como para la dieta de entrenamiento y/o competición.
Aporte calórico: La receta completa aporta 1456 Kcal, más unas 140 Kcal más, en función del tipo de queso rallado que se utilice (1376 Kcal con quesitos Light), 485 Kcal por ración, más unas 47 Kcal más del queso rallado, si se utiliza (con quesitos normales y 459 Kcal con quesitos Light (más las 47 Kcal del queso rallado, si se utiliza).
18 placas de lasaña (se pueden utilizar placas de lasaña Gallo precocidas, directas al horno, paquete de 224 g, 344 Kcal/100 g, ó placas de lasaña al huevo tradicionales, 290 g, 20 placas, 377 Kcal/100 g, utilizar 16 placas también, que son 232 g), 2 calabacines (unos 800 g), 250 g de champiñones, 200 g de queso de cabra tierno, 100 cc de leche semidesnatada (si se hace SIN Thermomix, 400 cc), 100 g de mozarela, 30 g de maicena, una pizca de nuez moscada, 20 g de aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
Elaboración:
En Thermomix: Cortar los calabacines en cubitos de unos 2 cm e introducir en el vaso del thermomix, trocear 6 seg/vel 4, sacar a un bol y reservar. Colocar la mariposa en las cuchillas y volver a echar el calabacín y añadir los champiñones, la sal, la pimienta y el aceite y programar 10 min/120°C/giro inverso/vel 1. Verter en el cestillo colocando debajo un bol para recoger el líquido. Precalentar el horno a 180ºC. Mientras tanto, cocer las placas de lasaña según indicaciones del paquete o bien utilizar placas precocidas y seguir las instrucciones. Colocar 4 placas de lasaña y sobre ellas la mitad del relleno que hemos elaborado y la mitad del queso de cabra en lonchas. Cubrir con otras cuatro placas de lasaña y poner la otra mitad del relleno y el resto del queso de cabra. Introducir la leche. 300 ml del caldo recogido, la maicena, la sal, la nuez moscada y la pimienta y programar 7 min/100°C/vel 4. Verter la salsa por encima de la lasaña, espolvorear con el queso rallado e introducir al horno durante 15 – 20 minutos. (Carlota ha elaborado la receta en Thermomix).
De la manera tradicional: Cortar los calabacines en cubitos de unos 2 cm e introducir en el vaso de la batidora, trocear, sacar a un bol y reservar. Introducir en una sartén el calabacín, los champiñones, la sal, la pimienta y el aceite y rehogar a fuego lento hasta que esté en su punto. Precalentar el horno a 180ºC. Mientras tanto, cocer las placas de lasaña según indicaciones del paquete o bien utilizar placas precocidas y seguir las instrucciones. Colocar 4 placas de lasaña y sobre ellas la mitad del relleno que hemos elaborado y la mitad del queso de cabra en lonchas. Cubrir con otras cuatro placas de lasaña y poner la otra mitad del relleno y el resto del queso de cabra. Hacer una bechamel con la leche (400 cc), la maicena, la sal, la nuez moscada y la pimienta. Verter la salsa por encima de la lasaña, espolvorear con el queso rallado e introducir al horno durante 15 – 20 minutos.
Es un plato apto para vegetarianos y Diabéticos (ajustando el tamaño de la ración a las calorías permitidas). No es apto para veganos, Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.
El calabacín es una planta herbácea anual de la familia de las cucurbitáceas, oriunda del Nuevo Mundo, cuyo fruto se emplea como alimento. Presentan grandes flores amarillas son unisexuales. Estas flores son comestibles, y resultan un bocado exquisito para la alta cocina contemporánea. Los frutos son alargados y varían mucho en tamaño, dependiendo de la variedad. La cáscara es lisa, dura y también varía en color. Las variedades que se siembran en mayo o junio son de piel verdi-blanca mientras que las sembradas en marzo son de piel oscura. También hay calabacines de tipo baby, que dan ejemplares pequeños, y que se usan para preparar platos especiales con verduras miniatura. Se siembran a principio de la primavera, para consumirlo como verdura. Los calabacines se encuentran disponibles todo el año en nuestros mercados. Su mejor época de consumo y recolección es de noviembre a agosto. Porción comestible 70 g por cada 100 g de producto. Contienen proteínas, vitamina C y mucílagos. El calabacín es una de las hortalizas con menor contenido calórico (14 Kcal/100 g). A diferencia de la calabaza, aporta menos fibra (0,5 g/100 g) y más agua que ésta (96,5 g/100 g). Además, mientras que la calabaza es rica en b-carotenos, el contenido de éstos en el calabacín es muy bajo. Es rico en vitamina C, potasio y calcio. Contiene vitaminas del grupo A (4,5 µg), B (excepto B12) y C (22 mg), minerales: Hierro (0,4 mg), calcio (24 mg), potasio (140 mg), selenio (1 µg), magnesio (8 mg) y fosfato (17 mg). Destaca la presencia de mucílagos (tipo de fibra soluble de naturaleza viscosa). (Fuente: Fundación Española de Nutrición).
El Champiñón es el cuerpo fructífero del hongo Agaricus bisporus, perteneciente a la familia de las agaricaceas. Está formado por tres partes bien diferenciadas: «el sombrero», de color blanco y forma redondeada, que es la parte más carnosa del hongo; «el pie», cilíndrico con anillo —también de color blanco, que sirve de soporte al sombrero; y el «himenio» o conjunto de laminillas dispuestas a manera de radios, que van desde el pie hasta el borde externo del sombrero en el que se forman las esporas. El cultivo del champiñón nació en Francia aproximadamente a principios del siglo XX (de ahí su nombre Seta de París). Precisamente, fueron los campesinos franceses los primeros en cultivar —con espectacular éxito los micelios de este hongo, sembrándolos encima de estiércol de caballo, en cavas, sótanos, bodegas, etc.; es decir, en lugares oscuros y húmedos, que estuvieran a una temperatura que no se alejara de los ideales 12-18ºC. De Francia pasó a los países vecinos y posteriormente a América. En la actualidad, los sustratos para cultivar los champiñones se preparan de otra forma. Ahora se hacen mezclas higienizadas procedentes de residuos de la agricultura. Los champiñones son muy productivos, y transforman rápidamente la materia orgánica, produciendo en tres o cuatro semanas unos 3 kg de setas por metro cuadrado de lecho. Aunque están disponibles durante todo el año, son los meses de primavera los que corresponden a los champiñones de temporada. Porción comestible 80 g por cada 100 g de producto fresco, 31 Kcal/100 g, aporta un bajo contenido energético. Después del agua, su principal componente son los hidratos de carbono (4 g), 1,8 g de proteínas, 0,3 g de lípidos y 2,5 g de fibra. Dentro de las vitaminas, destaca su contenido en niacina (de hecho es uno de los vegetales con mayor contenido en esta vitamina), riboflavina y ácido fólico. La niacina y la riboflavina contribuyen al metabolismo energético normal. En el caso de los minerales, es fuente de potasio (470 mg), fósforo (115 mg), calcio (9 mg), magnesio (14 mg) y selenio (9 μg). Los champiñones Portobello (Agaricus brunnescens) son una variedad de seta de cultivo deliciosa, son de la misma familia que el champiñón blanco pero ofrecen una textura más firme y tersa, un sabor más dulce y fresco, delicado y seductor. Tiene un sombrero de color marrón tostado, pero su interior es blanco y limpio. Está considerado como el champiñón exótico y dadas sus características, los Portobello son ideales para hacer a la parrilla. se pueden laminar finamente e incluirlos en las ensaladas, con unas gotas de aceite y sal en escamas, pueden realzar el valor culinario de muchos platos. También son aptos para los guisos, para hacerlos a la plancha o para elaborar una salsa que aderece otros platos. (Fuente: Fundación Española de Nutrición).
Este plato es rico en fibra, proteínas animales de calidad, proteínas vegetales, potasio, sodio, calcio, fósforo, ácido fólico, vitamina B12, C y A. Contiene otras vitaminas (grupo B, retinol, carotenos, D, E y K) y minerales (hierro, cinc, magnesio y selenio).
Comentarios para Deportistas: Por su riqueza en proteínas, vegetales, minerales, antioxidantes y fibra y su moderado índice glucémico, es un excelente plato para formar parte de la dieta base del deportista o la de entrenamiento.
Aporte de calorías: El plato completo aporta 1918 Kcal hecho con placas tradicionales, en las cantidades dichas (de 384 a 480 Kcal por ración, según tamaño), si se hace sin Thermomix, 2053 Kcal (de 411 a 513 Kcal por ración, según tamaño). El plato completo aporta 2022 Kcal hecho con placas precocidas en las cantidades dichas (de 404 a 506 Kcal por ración, según tamaño).
Este plato lo probamos por primera vez en mayo de 2005 en Roma, en el Restaurante Il Vero Alfredo, situado en la Piazza Imperatore Augusto, 30, donde fuimos a cenar nosotros tres (me refiero a mi marido, mi hija y yo) junto con una familia de amigos con los que solíamos viajar. Lo encontramos fabuloso todos los que lo probamos (que fuimos todos excepto uno de nuestros amigos). Aunque el precio es abusivo para un plato de pasta 8es la especialidad de la casa), el resultado es excelente y difícilmente reproducible. Aunque parece muy simple, no es nada fácil de elaborar, pues cuesta mucho conseguir la receta original. Esta, sino igual (es inigualable), queda bastante parecida. El local es muy original y está decorado con fotografías enmarcadas de famosos que degustaron allí su plato estrella. Entre ellos pudimos ver a la Reina Sofía de España, John Kennedy y Robert Kennedy.
Ingredientes (4 – 5 raciones):
400 g de fettuccine, tagliatelle, espaguetis, o cualquier otra pasta similar, 100 g de mantequilla, 100 g de queso parmesano, una pizca de pimienta negra molida y sal.
Elaboración:
Se cuece la pasta según indicaciones del paquete y a gusto, en agua hirviendo con sal. Es importante escurrir bien la pasta para que no añada agua a la mezcla. Se pone en una sartén la mantequilla. Esperamos a que se funda para incorporar poco a poco y sin dejar de remover el queso. Es importante que se vaya fundiendo hasta que forme una salsa. Añadimos un poco de pimienta negra. No es necesario ponerle sal, el propio queso ya tiene un punto importante. Cuando tengamos la salsa con esa textura un poco líquida que queremos, añadimos la pasta. Remover los espaguetis hasta que estén bien integrados en la salsa.
Servir caliente y ponerle un poco mas de pimienta negra por encima y queso rallado.
Esta es la pasta original servida en el Restaurante de Roma Il Vero Alfredo.
Esta es la nuestra (una con espaguetis y otra con fetuccini):
Esta receta es apta para vegetarianos y Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas). No es apta para veganos, Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.
La pasta(los tallarines entre ella) son unos alimentos preparados con una masa cuyo ingrediente básico es la harina de trigo, mezclada con agua, y a la cual se puede añadir sal, huevo u otros ingredientes, conformando un producto que generalmente se cuece en agua hirviendo. Normalmente se utiliza la especie Triticum durum (trigo duro) —variedad típica del área mediterránea— en su elaboración a diferencia del pan. Para obtener esta harina sólo se emplea una parte del grano del cereal, el endospermo, rico en almidón y gluten, lo que le confiere una mayor capacidad de moldeado. Para elaborar pasta son obligatorias el agua y la sémola de trigo duro que contiene más gluten que el trigo común o blando. En caso de usar trigo blando para la elaboración de la pasta, es necesario añadir más huevo a la masa. Entre los ingredientes opcionales están el huevo que aporta consistencia a la pasta y la hace más nutritiva, verduras, que se trituran en forma de pasta o puré y se añaden a la masa para colorearla, enriqueciéndola en vitaminas y minerales, suplementos proteínicos, como la harina de soja, leche desnatada en polvo o gluten de trigo, denominándose entonces fortificadas o suplementos de vitaminas y minerales, llamándose enriquecidas. La pasta puede serfresca, productos que no se han desecado y que contienen un alto porcentaje de agua, o seca. Hay cortas (macarrones, rigatoni, penne, ñoquis o gnocchi, fusilli o hélices, y rotini) o alargadas (spaghetti, tallarines, pappardelle, fettuccine, tagliatelle, linguini, capelli, bucatoni, bucatini) y existen variedades que se caracterizan por estar rellenas (ravioles o ravioli, tortelines o tortellini, panzerotti, cappelletti y agnolotti). También hay formas pequeñas: la pastina o «pasta pequeña» que se reservan para sopas y que tienen diferentes formas: fideos, sémolas, estrellas, letras, y otras variantes para divertir a los niños y para lucir atractivas, más que para lograr diferencias de sabor y textura. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 375 Kcal/100 g. Aporta grandes cantidades de hidratos de carbono (75,8 g%), en concreto almidón. La proteína (12 g%) más importante de la pasta es el gluten que le confiere su elasticidad típica. aunque es deficitaria en lisina, un aminoácido esencial. El contenido en fibra es variable (dependiendo del grado de extracción de la harina, unos 4 g% por término medio) y como micronutrientes destacan zinc (1,5 mg%), potasio (230 mg%), fósforo (180 mg%) y selenio (82,2 µg%), tiamina, folatos y niacina. Su contenido será mayor o menor dependiendo de si se enriquece la harina o no. La pasta contiene gluten, por lo que su consumo está totalmente contraindicado para celiacos o intolerantes al gluten, salvo aquellas variedades elaboradas expresamente sin él. Asimismo, se ha de vigilar la composición de las pastas alimenticias, pues aquellas que llevan huevo entre sus ingredientes no las pueden consumir quienes tienen alergia a este alimento. (Fuente: Fundación Española de Nutrición).
Es un plato muy rico en calcio, fósforo y sodio, rico en fibra, proteínas animales de calidad y vegetales, vitamina A, retinol, carotenos, potasio, yodo, selenio y magnesio. Contiene otras vitaminas (grupo B excepto B12, D y E) y otros minerales (hierro, cinc).
Comentarios para Deportistas: Por su elevado contenido en fibra, minerales (especialmente calcio), vitaminas, antioxidantes y proteínas es un plato recomendable para la dieta base del deportista, así como para la de entrenamiento y/o competición. La pasta tiene un IG de 50.
Aporte calórico: El plato completo aporta 2669 Kcal, de 534 a 642 Kcal por ración, según tamaño.
Fetuccini Alfredo (otra receta)
Ingredientes (4 – 5 raciones):
400 g de fettuccine, tagliatelle, espaguetis, o cualquier otra pasta similar, 50 g de mantequilla, 80 g de queso parmesano, más un poco más para espolvorear por encima, 240 cc de nata para cocinar, media cucharadita de café de pimienta negra molida, una pizca de nuez moscada y sal.
Elaboración:
Se cuece la pasta según indicaciones del paquete y a gusto, en agua hirviendo con sal y se reserva. Es importante escurrir bien la pasta para que no añada agua a la mezcla. Mientras cocemos la pasta, se pone en una sartén la mantequilla. Esperamos a que se funda para incorporar la nata y poco a poco y sin dejar de remover, añadimos el queso. Es importante que se vaya fundiendo hasta que forme una salsa. Añadimos un poco de pimienta negra. No es necesario ponerle sal, el propio queso ya tiene un punto importante. Cuando tengamos la salsa con esa textura un poco líquida que queremos, añadimos la pasta. Remover los espaguetis hasta que estén bien integrados en la salsa.
Servir caliente y ponerle un poco mas de pimienta negra por encima y queso rallado.
Esta es la pasta elaborada por nosotros en nuestra segunda receta
Esta receta es apta para vegetarianos y Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas). No es apta para veganos, Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.
La pasta(los tallarines entre ella) son unos alimentos preparados con una masa cuyo ingrediente básico es la harina de trigo, mezclada con agua, y a la cual se puede añadir sal, huevo u otros ingredientes, conformando un producto que generalmente se cuece en agua hirviendo. Normalmente se utiliza la especie Triticum durum (trigo duro) —variedad típica del área mediterránea— en su elaboración a diferencia del pan. Para obtener esta harina sólo se emplea una parte del grano del cereal, el endospermo, rico en almidón y gluten, lo que le confiere una mayor capacidad de moldeado. Para elaborar pasta son obligatorias el agua y la sémola de trigo duro que contiene más gluten que el trigo común o blando. En caso de usar trigo blando para la elaboración de la pasta, es necesario añadir más huevo a la masa. Entre los ingredientes opcionales están el huevo que aporta consistencia a la pasta y la hace más nutritiva, verduras, que se trituran en forma de pasta o puré y se añaden a la masa para colorearla, enriqueciéndola en vitaminas y minerales, suplementos proteínicos, como la harina de soja, leche desnatada en polvo o gluten de trigo, denominándose entonces fortificadas o suplementos de vitaminas y minerales, llamándose enriquecidas. La pasta puede serfresca, productos que no se han desecado y que contienen un alto porcentaje de agua, o seca. Hay cortas (macarrones, rigatoni, penne, ñoquis o gnocchi, fusilli o hélices, y rotini) o alargadas (spaghetti, tallarines, pappardelle, fettuccine, tagliatelle, linguini, capelli, bucatoni, bucatini) y existen variedades que se caracterizan por estar rellenas (ravioles o ravioli, tortelines o tortellini, panzerotti, cappelletti y agnolotti). También hay formas pequeñas: la pastina o «pasta pequeña» que se reservan para sopas y que tienen diferentes formas: fideos, sémolas, estrellas, letras, y otras variantes para divertir a los niños y para lucir atractivas, más que para lograr diferencias de sabor y textura. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 375 Kcal/100 g. Aporta grandes cantidades de hidratos de carbono (75,8 g%), en concreto almidón. La proteína (12 g%) más importante de la pasta es el gluten que le confiere su elasticidad típica. aunque es deficitaria en lisina, un aminoácido esencial. El contenido en fibra es variable (dependiendo del grado de extracción de la harina, unos 4 gr% por término medio) y como micronutrientes destacan zinc (1,5 mg%), potasio (230 mg%), fósforo (180 mg%) y selenio (82,2 µg%), tiamina, folatos y niacina. Su contenido será mayor o menor dependiendo de si se enriquece la harina o no. La pasta contiene gluten, por lo que su consumo está totalmente contraindicado para celiacos o intolerantes al gluten, salvo aquellas variedades elaboradas expresamente sin él. Asimismo, se ha de vigilar la composición de las pastas alimenticias, pues aquellas que llevan huevo entre sus ingredientes no las pueden consumir quienes tienen alergia a este alimento. (Fuente: Fundación Española de Nutrición).
Es un plato muy rico en calcio, fósforo y sodio, rico en fibra, proteínas animales de calidad y vegetales, vitamina A, retinol, carotenos, potasio, yodo, selenio y magnesio. Contiene otras vitaminas (grupo B excepto B12, D y E) y otros minerales (hierro, cinc).
Comentarios para Deportistas: Por su elevado contenido en fibra, minerales (especialmente calcio), vitaminas, antioxidantes y proteínas es un plato recomendable para la dieta base del deportista, así como para la de entrenamiento y/o competición. La pasta tiene un IG de 50.
Aporte calórico: El plato completo aporta 2664 Kcal, de 532 a 666 Kcal por ración, según tamaño.
Fetuccini Alfredo (otra receta)
Ingredientes (4 – 5 raciones):
400 g de fettuccine, tagliatelle, espaguetis, o cualquier otra pasta similar, 80 g de queso parmesano, más un poco más para espolvorear por encima, 4 yemas, 150 cc de nata para cocinar, 150 cc de nata normal, media cucharadita de café de pimienta negra molida, una pizca de nuez moscada o trufa y sal.
Elaboración:
Se cuece la pasta según indicaciones del paquete y a gusto, en agua hirviendo con sal y se reserva. Es importante escurrir bien la pasta para que no añada agua a la mezcla. Mientras cocemos la pasta, se pone en una sartén fría la nata con la yema y la pimienta y se mezcla bien a fuego lento. Es importante que no hierva. Se añade la pasta y parte del parmesano rallado y se sirve caliente con el resto del parmesano, un poco más de pimienta y la trufa.
Esta receta es apta para vegetarianos y Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas). No es apta para veganos, Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.
La pasta(los tallarines entre ella) son unos alimentos preparados con una masa cuyo ingrediente básico es la harina de trigo, mezclada con agua, y a la cual se puede añadir sal, huevo u otros ingredientes, conformando un producto que generalmente se cuece en agua hirviendo. Normalmente se utiliza la especie Triticum durum (trigo duro) —variedad típica del área mediterránea— en su elaboración a diferencia del pan. Para obtener esta harina sólo se emplea una parte del grano del cereal, el endospermo, rico en almidón y gluten, lo que le confiere una mayor capacidad de moldeado. Para elaborar pasta son obligatorias el agua y la sémola de trigo duro que contiene más gluten que el trigo común o blando. En caso de usar trigo blando para la elaboración de la pasta, es necesario añadir más huevo a la masa. Entre los ingredientes opcionales están el huevo que aporta consistencia a la pasta y la hace más nutritiva, verduras, que se trituran en forma de pasta o puré y se añaden a la masa para colorearla, enriqueciéndola en vitaminas y minerales, suplementos proteínicos, como la harina de soja, leche desnatada en polvo o gluten de trigo, denominándose entonces fortificadas o suplementos de vitaminas y minerales, llamándose enriquecidas. La pasta puede serfresca, productos que no se han desecado y que contienen un alto porcentaje de agua, o seca. Hay cortas (macarrones, rigatoni, penne, ñoquis o gnocchi, fusilli o hélices, y rotini) o alargadas (spaghetti, tallarines, pappardelle, fettuccine, tagliatelle, linguini, capelli, bucatoni, bucatini) y existen variedades que se caracterizan por estar rellenas (ravioles o ravioli, tortelines o tortellini, panzerotti, cappelletti y agnolotti). También hay formas pequeñas: la pastina o «pasta pequeña» que se reservan para sopas y que tienen diferentes formas: fideos, sémolas, estrellas, letras, y otras variantes para divertir a los niños y para lucir atractivas, más que para lograr diferencias de sabor y textura. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 375 Kcal/100 g. Aporta grandes cantidades de hidratos de carbono (75,8 g%), en concreto almidón. La proteína (12 g%) más importante de la pasta es el gluten que le confiere su elasticidad típica. aunque es deficitaria en lisina, un aminoácido esencial. El contenido en fibra es variable (dependiendo del grado de extracción de la harina, unos 4 g% por término medio) y como micronutrientes destacan zinc (1,5 mg%), potasio (230 mg%), fósforo (180 mg%) y selenio (82,2 µg%), tiamina, folatos y niacina. Su contenido será mayor o menor dependiendo de si se enriquece la harina o no. La pasta contiene gluten, por lo que su consumo está totalmente contraindicado para celiacos o intolerantes al gluten, salvo aquellas variedades elaboradas expresamente sin él. Asimismo, se ha de vigilar la composición de las pastas alimenticias, pues aquellas que llevan huevo entre sus ingredientes no las pueden consumir quienes tienen alergia a este alimento. (Fuente: Fundación Española de Nutrición).
Es un plato muy rico en calcio, fósforo y sodio, rico en fibra, proteínas animales de calidad y vegetales, vitamina A, retinol, carotenos, potasio, yodo, selenio y magnesio. Contiene otras vitaminas (grupo B excepto B12, D y E) y otros minerales (hierro, cinc).
Comentarios para Deportistas: Por su elevado contenido en fibra, minerales (especialmente calcio), vitaminas, antioxidantes y proteínas es un plato recomendable para la dieta base del deportista, así como para la de entrenamiento y/o competición. La pasta tiene un IG de 50.
Aporte calórico: El plato completo aporta 2386 Kcal, de 477 a 596 Kcal por ración, según tamaño.
4 puerros (325 g), 12 lonchas de jamón York (unos 20 g por loncha), 12 lonchas de queso (15 g por loncha: 44 Kcal/loncha normal y 22 Kcal/loncha light), 2 huevos, 2 – 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y 2 cucharadas de harina (40 g).
Elaboración:
Lavar los puerros, cortarlos en 3 trozos y poner en una cazuela a cocer durante 20 minutos. Dejar escurrir bien. Rodear cada porción de puerro con una loncha de queso y cubrir bien con una loncha de jamón. Rebozar, primero en harina y después en huevo, y freír en abundante aceite caliente. Cuando estén dorados, sacar, quitar el exceso de aceite y colocar sobre papel de cocina para que absorba el exceso de grasa. Servir calientes
Este plato es apto para Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas). No es apto para veganos, vegetarianos, Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.
El puerro pertenece a la familia de las liliáceas, que cuenta con unas 3.500 especies de plantas herbáceas y árboles. El género Allium, al que pertenecen hortalizas tan conocidas como los ajos, las cebollas, las cebolletas y el cebollino, además del puerro, es el más importante de esta familia. Muchas de sus especies forman bulbos o engrosamientos subterráneos del tallo —esto no está tan marcado en los puerros— y son ricas en aceites esenciales sulfurados volátiles y picantes. El verdadero origen del puerro no se conoce con certeza, ya que nunca se ha encontrado una variedad silvestre. No obstante, se cree que procede de Mesopotamia, Egipto, Turquía e Israel, donde se consumía hacia el año 3000 ó 4000 a.C. Más adelante fue cultivado por los romanos, quienes, además de ser grandes consumidores de esta hortaliza, la introdujeron en Gran Bretaña, donde tuvo gran aceptación. En la Edad Media, el puerro comenzó a adquirir importancia porque su consumo contribuyó a paliar el hambre de aquella época. Fue entonces cuando su cultivo se extendió por toda Europa y, desde allí, al resto del mundo. En la actualidad, en España, las zonas en las que el cultivo del puerro está más extendido son las del norte, entre las que destacan Navarra, La Rioja y País Vasco. En función de su época de cultivo se distinguen diversas variedades que difieren por su longitud, diámetro, consistencia e intensidad de sabor. Los puerros de otoño e invierno son los más gruesos y de sabor fuerte, mientras que los de verano son de un menores, más tiernos y presentan un sabor más suave. Sin embargo, suelen tener un corazón leñoso que disminuye su calidad. Entre una variedad y otra garantizan su presencia en el mercado durante casi todo el año. La temporada propiamente dicha comienza a principios de otoño y finaliza en primavera. Porción comestible 65 g por cada 100 g de producto fresco, 48 Kcal/100 g. El agua es el componente mayoritario de este alimento. Además, es fuente de fibra (3 g) y de algunas vitaminas (folatos (127 µg), vitamina C (20 mg), A (123 µg) y B6). No hay cantidades significativas de minerales, pero podemos mencionar el aporte de potasio y fósforo. El calcio y el hierro se asimilan peor respecto a cómo sucede con los alimentos de origen animal ricos en dichos nutrientes (no se asimila tan bien como el de origen animal, porque la fibra de la verdura interfiere en su absorción a nivel intestinal). (Fuente: Fundación Española de Nutrición).
Es un plato rico en fibra, ácidos grasos omega 3 y 6, proteínas animales de calidad y vegetales, potasio, calcio, fósforo, sodio, vitaminas A, C, ácido fólico, carotenos y retinol. Contiene otras vitaminas (grupo B completo, D, E, K) y minerales (yodo, hierro, magnesio, selenio).
Comentarios para Deportistas: por su elevado contenido en proteínas animales de calidad, fibra, minerales, vitaminas y antioxidantes, es un plato adecuado para formar parte de la dieta base del deportista así como de la dieta de entrenamiento y/o competición, aunque el rebozado y fritura NO es recomendable. Tomar en pequeñas cantidades o elaborándolo al horno.
Aporte calórico: La receta completa aporta 1364 Kcal con queso normal (de 227 a 341 Kcal por ración, según tamaño) y 1100 Kcal con queso Light (de 183 a 275 Kcal por ración, según tamaño).
1 aguacate grande o 2 pequeños (250 g de porción comestible), 1 tomate corazón de buey grande o 2 medianos (unos 600 g), 200 g de queso fresco, 6 lonchas de jamón de york, (unos 150 g) y 1 manzana Pink Lady (unos 175 g, 150 g de materia comestible), el zumo de 1/2 limón, 2 – 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra de limón, sal, 2 cucharadas (30 g) de vinagre de Módena y un chorrito de crema de Módena.
Elaboración:
Pelar el aguacate, laminarlo y echarlo en una ensaladera. Rociar con el zumo de 1/2 limón para que no se oxide. Pelar y cortar en cubitos los tomates. Pelar la manzana, quitarle las semillas y cortarla en cubitos. Cortar también el queso en cubitos y trocear el jamón York en tiras. Mezclar todos los ingredientes en la ensaladera y aliñar con el aceite de limón, el vinagre de miel, la sal y poner por encima la crema de Módena.
Esta ensalada es apta para Intolerantes al Gluten y Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas). No es apta para Intolerantes a la Lactosa, veganos ni vegetarianos (tiene una opción vegetariana, si se sustituye el Jamón de York por Tofu).
El aguacate es el fruto del árbol del mismo nombre, de hoja perenne de la familia de las lauráceas. Con forma de pera, en su interior contiene una única semilla redondeada de color claro y 2-4 cm de longitud (salvo la variedad dátil), que aparece recubierta de una delgada capa leñosa de color marrón. El aguacate es originario de México, Colombia y Venezuela. Los antiguos aztecas lo llamaban ahuacatl (testículo), ya que se le consideraba como un fruto afrodisíaco. Y los primeros españoles que llegaron a América lo bautizaron con el nombre de «pera de las Indias», por su semejanza externa con las peras españolas. Las variedades que más se comercializan son: Hass (la más conocida y comercializada; de pequeño tamaño, rugoso y de piel oscura y pulpa amarilla. Se produce en México y en Andalucía), Bacon (la variedad más temprana, de color verde brillante y muy cultivada en España), Cocktail o dátil (alargado y sin hueso central, de sabor fino y delicado; se cultiva en Israel, España y se comercializa sobre todo en Francia), Fuerte (en forma de pera sin brillo y de piel fina, áspera y sabor exquisito, con un peso aproximado de 250 g; cultivado en Israel, Kenia, Sudáfrica y España) y por último, la variedad Pinkerton (alargado y con forma de pera, de piel rugosa y sabor agradable, cultivado en Israel). La variedad Bacon se puede comprar a partir de octubre, la Fuerte durante todo el año y la Pinkerton, sólo está disponible en febrero y marzo. Los frutos no maduran en el árbol, sino que lo hacen una vez han sido recolectados. Porción comestible 71 g por cada 100 g de producto fresco. Cada 100 g de producto comestible contienen 12 g de grasas, 1,5 g de proteínas, 5,9 g de hidratos de carbono y 1,8 g de fibra. Es rico en potasio (400 mg/100 g), el cual contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos, magnesio (41 g). El contenido de agua del aguacate (78,8 g) es inferior al encontrado en la mayoría de las frutas, mientras que el aporte de lípidos, como en el caso de la aceituna, es muy superior, lo que aumenta su valor calórico (141 Kcal/100 g). Las grasas que contiene son en su mayor parte insaturadas (monoinsaturadas), destacando en particular el elevado contenido en ácido oleico. En cuanto a su composición vitamínica, el aguacate es fuente de vitamina E, potente antioxidante, a diferencia del resto de las frutas que apenas la contienen, vitamina C, A (25 µg). Contiene ácidos grasos omega 3 y 6. El peso medio de un aguacate es de 200 g. (Fuente: Fundación Española para la Nutrición).
Es una ensalada rica en fibra, antioxidantes naturales, potasio, vitamina A, grupo B completo, C y carotenos y muy rico en calcio. Contiene ácidos grasos, fundamentalmente monoinsaturados, proteínas animales y vegetales, otras vitaminas (D, E, K) y minerales (hierro, selenio, sodio, cinc y magnesio).
Comentarios para Deportistas: Este plato es una buena fuente de vitaminas y minerales, es ligero, y aporta escasa cantidad de grasas saturadas. Aporta mucho potasio y proteínas de calidad, lo que es muy importante desde el punto de vista de la reposición de minerales y proteínas después de un entrenamiento intenso o competición. También aporta antioxidantes, importantes para combatir los radicales libres que el ejercicio genera. Por estas razones, es un plato adecuado para la dieta pre y post entrenamiento, así como para la dieta base del deportista.
Aporte calórico: El total de la receta aporta 1230 Kcal, 308 Kcal por ración.