Leche Condensada sin Azúcar (apta para Diabéticos) (receta de Puri)

Ingredientes:

250 g de leche semidesnatada, 200 g de leche en polvo semidesnatada, 15 g de edulcorante líquido (nosotros hemos utilizado Ciclamato + Sacarina) y 5 g de maicena.

Elaboración:

De la manera tradicional: Mezclar la leche en polvo con la maicena, añadir el edulcorante y la leche semidesnatada y batir con la minipimer o varillas hasta que qeude todo integrado.

En Thermomix: Añadir vaso la leche, programar 1 minuto/37ºC/velocidad 1. Añadir la leche en polvo, la maicena y el edulcorante y programar 1 min/velocidad 4.

Dejar enfriar  y utilizar a gusto o envasar al vacio (introducir en botes de cristal esterilizados y hervir durante 25 minutos. Colocar boca abajo y repetir la operación a las 24 horas. De esta manera se pueden conservar unos meses.

Esta leche condensada es apta para vegetarianos, Diabéticos (ajustando el tamaño de la ración a las calorías diarias permitidas) e Intolerantes al Gluten. No es apta para veganos ni Intolerantes a la Lactosa. 

La Leche: Según el Código Alimentario Español (CAE) se entiende por leche natural el producto íntegro, no alterado ni adulterado y sin calostros del ordeño higiénico, regular y completo e ininterrumpido de las hembras domésticas sanas y bien alimentadas. La principal leche de consumo humano en España es la leche de vaca, seguida de la leche de oveja y de cabra. Cuando se modifica su composición, sustrayendo su fracción grasa se denomina leche desnatada. Según el CAE la leche desnatada que se comercialice tiene que tener como máximo un 1% de materia grasa, lo que va a determinar el menor valor energético de este alimento, respecto a la leche entera o semidesnatada (1,5% materia grasa). El consumo regular de leche por parte del hombre se remonta al Neolítico, aproximadamente 6.000 años a. de C. El hallazgo de pinturas rupestres en el desierto del Sahara indica que el ordeño existía hace unos 4.000 años a. de C. En el Antiguo Testamento se habla de la leche, describiéndose a la Tierra Prometida como tierra que mana leche y miel. En Roma y en Grecia la leche de vaca y la mantequilla no eran muy populares, pero la de cabra se empleaba en la cocina y para hacer quesos y la de asno y la de yeguas como medicina. Esto se debió a que la leche y la mantequilla no eran alimentos fáciles de conservar en el cálido clima mediterráneo, donde se usaba como grasa el aceite de oliva. Es más, los griegos y los romanos pensaban que beber leche era una costumbre bárbara. Según el escritor romano, Plinio, la leche se usaba para blanquear la piel de las mujeres y, además de Cleopatra, Popea, la esposa de Nerón, viajaba con cientos de cabras para bañarse en su leche. Por su parte, Marco Polo, quien viajó a China a finales del siglo XIII, descubrió que los tártaros, que tomaban leche de yegua, la secaban al sol después de separar la mantequilla y más tarde la bebían ligada con agua. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 66 Kcal/100 g. La leche constituye el mejor aporte de calcio (121 mg), proteínas (3,3 g), yodo (90 mg), fósforo (92 mg) y potasio (150 mg) y otros nutrientes necesarios para la formación de huesos y dientes. Durante la infancia y adolescencia se aconseja tomar la leche entera, ya que conserva la energía y las vitaminas A y D ligadas a la grasa. En la edad adulta también es importante mantener un consumo adecuado, con el fin de favorecer la conservación de la masa ósea, contribuyendo así a prevenir la desmineralización de los huesos, causa frecuente de osteoporosis y fracturas. Este efecto cobra aún más importancia en las mujeres durante las etapas de adolescencia, embarazo, lactancia y menopausia. La grasa de la leche resulta fácil de digerir, ya que se encuentra en forma de pequeños glóbulos rodeados de una fina capa protectora. Sin embargo, dado el contenido calórico de la leche entera, personas con sobrepeso, obesidad y alteraciones de lípidos en sangre (hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia), pueden optar por la leche semidesnatada (46 Kcal) o desnatada (34 Kcal), con menor cantidad de grasa y, en consecuencia, también de calorías y colesterol. A pesar de su valor nutritivo, la leche de vaca está contraindicada en algunas situaciones concretas, como en el caso de quienes sufren intolerancia a la lactosa, galactosemia y alergia a la leche. (Fuente: Fundación Española para la Nutrición). La leche en polvo es leche líquida a la que se le ha retirado casi toda el agua, conservando la mayoría de sus nutrientes concentrados y prolongando su vida útil, lo que permite su fácil almacenamiento y transporte sin refrigeración. Su presentación es un polvo de color blanco cremoso, con un olor y sabor característicos, libre de impurezas, y se disuelve en agua para su uso. La leche en polvo es un alimento concentrado con alto contenido de calorías, grasas y carbohidratos, similar a la leche líquida pero con menos agua, lo que resulta en una mayor densidad nutricional. Las características varían entre la leche entera y desnatada; la leche entera es rica en grasas, mientras que la desnatada contiene muy pocas. Por cada 100 g, la leche en polvo entera tiene alrededor de 490 Kcal (la desnatada, 357 Kcal/100 g), 26 g de grasa, 37 g de carbohidratos y 27 g de proteínas.

Este postre es rico en proteínas animales de calidad, calcio, yodo, fósforo, potasio y vitaminas A y D. Contiene magnesio, cinc, selenio, hierro, vitaminas del grupo B completo, E, C, retinol y carotenos.

Comentarios para Deportistas: Al ser una buena fuente de proteínas animales de calidad, minerales (especialmente calcio, vitaminas y ácidos grasos esenciales y no llevar azúcares añadidos, es un postre ideal para formar parte de la dieta base y de entrenamiento del deportista, especialmente en aquellos deportistas que siguen una dieta vegetariana y en diabéticos.

Aporte calórico: La receta completa aporta 840 Kcal y salen 470 g (179 Kcal/100 g).

Yogur Natural Casero sin Yogurtera (receta de Merche Alvarez Fanjul) y Yogur Natural en Thermomix

Ingredientes:

1 litro de leche semidesnatada o entera (los cálculos y la información nutricional están hechos utilizando leche entera), 2 cucharitas de leche en polvo desnatada y 1 yogur griego natural.

En Thermomix, además, 250 g de agua y 30 g de zuno de limón. Se puede prescindir de la leche en polvo o bien añadirla junto con la leche y el yogur.

Nosotros hemos hecho la receta sin Thermomix.

Elaboración:

Calentar la leche hasta que alcance 60 o 70ºC. Apartar un vaso y mezclar con la leche en polvo y luego con el yogur, añadir a la leche y mezclar bien para que no quede ningún grumo. Verter en botes pequeños o en un taper de cristal grande. Introducir los botes en una olla previamente calentada con agua hirviendo, si es una cocotte de hierro mejor, envolver la olla en una toalla o mantita para conservar la temperatura y dejar reposar mínimo 8 horas (yo lo dejo toda la noche dentro del horno apagado), transcurrido ese tiempo meter y conservar en la nevera.

Este yogur también se puede elaborar en Thermomix: Poner en el vaso el yogur y la leche (y en su caso también la leche en polvo) y mezcle 40 seg/vel 4. Inicie Calentar 37ºC/vel 1. Vierta la mezcla en tarros tapados y colóquelos en el centro del recipiente Varoma. Ponga en el vaso el agua y el zumo de limón. Sitúe el Varoma tapado en su posición e inicie Fermentar/10 horas/70ºC. Retire el Varoma e introduzca los tarros de yogur tapados en el frigorífico. Manténgalos al menos 2 horas antes de consumir. Puedenestar en el frigorífico hasta 8 días.

Este yogur es más saludable hecho con leche entera, por su aporte en ácidos grasos esenciales. La grasa láctea del yogur contiene otros componentes bioactivos, como el ácido butírico y esfingolípidos, que contribuyen a la salud intestinal y la protección inmunológica.

Este yogur es apto para vegetarianos, Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas) e Intolerantes al Gluten. No es apto para veganos ni Intolerantes a la Lactosa.

La Leche: Según el Código Alimentario Español (CAE) se entiende por leche natural el producto íntegro, no alterado ni adulterado y sin calostros del ordeño higiénico, regular y completo e ininterrumpido de las hembras domésticas sanas y bien alimentadas. La principal leche de consumo humano en España es la leche de vaca, seguida de la leche de oveja y de cabra. Cuando se modifica su composición, sustrayendo su fracción grasa se denomina leche desnatada. Según el CAE la leche desnatada que se comercialice tiene que tener como máximo un 1% de materia grasa, lo que va a determinar el menor valor energético de este alimento, respecto a la leche entera o semidesnatada (1,5% materia grasa). El consumo regular de leche por parte del hombre se remonta al Neolítico, aproximadamente 6.000 años a. de C. El hallazgo de pinturas rupestres en el desierto del Sahara indica que el ordeño existía hace unos 4.000 años a. de C. En el Antiguo Testamento se habla de la leche, describiéndose a la Tierra Prometida como tierra que mana leche y miel. En Roma y en Grecia la leche de vaca y la mantequilla no eran muy populares, pero la de cabra se empleaba en la cocina y para hacer quesos y la de asno y la de yeguas como medicina. Esto se debió a que la leche y la mantequilla no eran alimentos fáciles de conservar en el cálido clima mediterráneo, donde se usaba como grasa el aceite de oliva. Es más, los griegos y los romanos pensaban que beber leche era una costumbre bárbara. Según el escritor romano, Plinio, la leche se usaba para blanquear la piel de las mujeres y, además de Cleopatra, Popea, la esposa de Nerón, viajaba con cientos de cabras para bañarse en su leche. Por su parte, Marco Polo, quien viajó a China a finales del siglo XIII, descubrió que los tártaros, que tomaban leche de yegua, la secaban al sol después de separar la mantequilla y más tarde la bebían ligada con agua. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 66 Kcal/100 g. La leche constituye el mejor aporte de calcio (121 mg), proteínas (3,3 g), yodo (90 mg), fósforo (92 mg) y potasio (150 mg) y otros nutrientes necesarios para la formación de huesos y dientes. Durante la infancia y adolescencia se aconseja tomar la leche entera, ya que conserva la energía y las vitaminas A y D ligadas a la grasa. En la edad adulta también es importante mantener un consumo adecuado, con el fin de favorecer la conservación de la masa ósea, contribuyendo así a prevenir la desmineralización de los huesos, causa frecuente de osteoporosis y fracturas. Este efecto cobra aún más importancia en las mujeres durante las etapas de adolescencia, embarazo, lactancia y menopausia. La grasa de la leche resulta fácil de digerir, ya que se encuentra en forma de pequeños glóbulos rodeados de una fina capa protectora. Sin embargo, dado el contenido calórico de la leche entera, personas con sobrepeso, obesidad y alteraciones de lípidos en sangre (hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia), pueden optar por la leche semidesnatada (46 Kcal) o desnatada (34 Kcal), con menor cantidad de grasa y, en consecuencia, también de calorías y colesterol. A pesar de su valor nutritivo, la leche de vaca está contraindicada en algunas situaciones concretas, como en el caso de quienes sufren intolerancia a la lactosa, galactosemia y alergia a la leche. (Fuente: Fundación Española para la Nutrición).

Este yogur es muy rico calcio, potasio, yodo, fósforo y selenio; en rico en proteínas animales de calidad, magnesio, vitamina A, retinol y vitaminas del grupo B completo. Contiene hierro y cinc, así como vitaminas C, D y E. Aporta ácidos grasos esenciales en forma de ácido linoleico conjugado (CLA) y ácido linolénico. La grasa láctea del yogur contiene otros componentes bioactivos, como el ácido butírico y esfingolípidos, que contribuyen a la salud intestinal y la protección inmunológica. Se ha asociado el consumo de lácteos fermentados como el yogur con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, posiblemente debido a la combinación de grasas con otros nutrientes y la acción de péptidos bioactivos liberados durante la fermentación.

Comentarios para Deportistas: Este yogur aporta una importante cantidad de proteínas de animales de calidad y ácidos grasos linoleico y linolénico (esenciales), así como vitaminas y minerales y es muy adecuado para formar parte de la dieta base y de entrenamiento del deportista, especialmente para aquellos deportistas que siguen una dieta vegetariana.

Aporte calórico: La receta completa aporta 852 Kcal para 1130 g de yogur obtenido (75 Kcal/100 g de yogur. Un yogur del tamaño del comercial = 125 g, aportaría unas 94 Kcal).

Otra receta: 
Yogur Natural con Thermomix 

Ingredientes:

800 g de leche entera y 1 yogur griego entero.

Para el vaso del Thermomix: 259 g de agua y 30 g de jugo de limón (para queno se oxidenlas cuchillas).

Elaboración:

Poner en el vaso del Thermomix el yogur y la leche y mezclar 40 segundos/velocidad 4.  Inicie calentar/37°C/velocidad 1. Vierta la mezcla en los tarros para yogur y coloque los tarros en el centro del recipiente Varoma. Tape los tarros con sus tapas o cúbralos todos con un film transparente suelto. Ponga en el vaso el agua y el zumo de limón. Sitúe el Varoma tapado en su posición e inicie Fermentar /⁠10 h⁠/⁠70°C. Retire el Varoma y pong a los tarros de yogur en el frigorífico. Refrigere al menos durante 2 horas antes de servir. Se pueden conservar tapados en el frigorífico 8 días. 

Este yogur es apto para vegetarianos, Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas) e Intolerantes al Gluten. No es apto para veganos ni Intolerantes a la Lactosa.

La Leche: Según el Código Alimentario Español (CAE) se entiende por leche natural el producto íntegro, no alterado ni adulterado y sin calostros del ordeño higiénico, regular y completo e ininterrumpido de las hembras domésticas sanas y bien alimentadas. La principal leche de consumo humano en España es la leche de vaca, seguida de la leche de oveja y de cabra. Cuando se modifica su composición, sustrayendo su fracción grasa se denomina leche desnatada. Según el CAE la leche desnatada que se comercialice tiene que tener como máximo un 1% de materia grasa, lo que va a determinar el menor valor energético de este alimento, respecto a la leche entera o semidesnatada (1,5% materia grasa). El consumo regular de leche por parte del hombre se remonta al Neolítico, aproximadamente 6.000 años a. de C. El hallazgo de pinturas rupestres en el desierto del Sahara indica que el ordeño existía hace unos 4.000 años a. de C. En el Antiguo Testamento se habla de la leche, describiéndose a la Tierra Prometida como tierra que mana leche y miel. En Roma y en Grecia la leche de vaca y la mantequilla no eran muy populares, pero la de cabra se empleaba en la cocina y para hacer quesos y la de asno y la de yeguas como medicina. Esto se debió a que la leche y la mantequilla no eran alimentos fáciles de conservar en el cálido clima mediterráneo, donde se usaba como grasa el aceite de oliva. Es más, los griegos y los romanos pensaban que beber leche era una costumbre bárbara. Según el escritor romano, Plinio, la leche se usaba para blanquear la piel de las mujeres y, además de Cleopatra, Popea, la esposa de Nerón, viajaba con cientos de cabras para bañarse en su leche. Por su parte, Marco Polo, quien viajó a China a finales del siglo XIII, descubrió que los tártaros, que tomaban leche de yegua, la secaban al sol después de separar la mantequilla y más tarde la bebían ligada con agua. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 66 Kcal/100 g. La leche constituye el mejor aporte de calcio (121 mg), proteínas (3,3 g), yodo (90 mg), fósforo (92 mg) y potasio (150 mg) y otros nutrientes necesarios para la formación de huesos y dientes. Durante la infancia y adolescencia se aconseja tomar la leche entera, ya que conserva la energía y las vitaminas A y D ligadas a la grasa. En la edad adulta también es importante mantener un consumo adecuado, con el fin de favorecer la conservación de la masa ósea, contribuyendo así a prevenir la desmineralización de los huesos, causa frecuente de osteoporosis y fracturas. Este efecto cobra aún más importancia en las mujeres durante las etapas de adolescencia, embarazo, lactancia y menopausia. La grasa de la leche resulta fácil de digerir, ya que se encuentra en forma de pequeños glóbulos rodeados de una fina capa protectora. Sin embargo, dado el contenido calórico de la leche entera, personas con sobrepeso, obesidad y alteraciones de lípidos en sangre (hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia), pueden optar por la leche semidesnatada (46 Kcal) o desnatada (34 Kcal), con menor cantidad de grasa y, en consecuencia, también de calorías y colesterol. A pesar de su valor nutritivo, la leche de vaca está contraindicada en algunas situaciones concretas, como en el caso de quienes sufren intolerancia a la lactosa, galactosemia y alergia a la leche. (Fuente: Fundación Española para la Nutrición).

Este yogur es rico calcio, potasio, yodo, magnesio, fósforo y selenio, proteínas animales de calidad, vitamina A, retinol y vitaminas del grupo B completo. Contiene hierro y cinc, así como vitaminas C, D y E. Aporta ácidos grasos esenciales en forma de ácido linoleico conjugado (CLA) y ácido linolénico. La grasa láctea del yogur contiene otros componentes bioactivos, como el ácido butírico y esfingolípidos, que contribuyen a la salud intestinal y la protección inmunológica. Se ha asociado el consumo de lácteos fermentados como el yogur con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, posiblemente debido a la combinación de grasas con otros nutrientes y la acción de péptidos bioactivos liberados durante la fermentación. Al utilizar yogur desnatado disminuye mucho la cantidad de vitaminas A y D, y además, el desnatado suele contener mayor cantidad de azúcares.

Comentarios para Deportistas: Este yogur aporta una importante cantidad de proteínas de animales de calidad y ácidos grasos linoleico y linolénico (esenciales), así como vitaminas y minerales y es muy adecuado para formar parte de la dieta base y de entrenamiento del deportista, especialmente para aquellos deportistas que siguen una dieta vegetariana. 

Aporte calórico: La receta completa aporta 699 Kcal para 925 g de yogur obtenido (75/Kcal/100 g de yogur. Un yogur del tamaño del comercial = 125 g, aportaría unas 94 Kcal).

Bolitas de Queso Fritas (Receta de Ceci)

Ingredientes:

100 g de queso (puede ser cualquier queso curado: manchego, parmesano, idiazabal…Nosotros las hemos elaborado con parmesano.) y 1 clara de huevo.

Elaboración:

La elaboración de las bolitas: De la manera tradicional y en Thermomix: Rallar el queso finamente (en Thermomix, 20 seguundos/velocidad 6, 8, 10 progresiva) o con Minipimer o cualquier rallador. Mezclar bien con la clara y formar bolitas. Freir con aceite caliente y abundante, sacar y quitar el exceso de aceite, colocándolas sobre papel absorbente. Servir calientes.

La fritura: En Air Fryer: Precalienta la freidora de aire a 180°C. Coloca las bolitas de queso en la cesta de la freidora de aire, asegurándote de dejar espacio entre ellas para que el aire circule correctamente. Rocía las bolitas con aceite en spray para obtener una textura más crujiente. Cocina las bolitas de queso a 180ºC durante 10 minutos o hasta que estén doradas y crujientes. Es posible que necesites cocinarlas en tandas, dependiendo del tamaño de la freidora. Retirar de la freidora y servir calientes. De la manera tradicional: Poner abundante aceite en una sartén y calentar. Introducir las bolitas y dejar que doren. Sacarlas a un papel de cocina para extraer el exceso de aceite y servir calientes.

Estas bolitas de queso son aptas para vegetarianos, Diabéticos (ajustando la ración a las calorías diarias permitidas) e Intolerantes al Gluten. No son aptas para veganos ni Intolerantes a la Lactosa. 

El Queso Parmesano o Reggiano: Elaborado en su mayoría con leche de vaca de la raza frisona, raza vacuna procedente de la región frisosajona (Alemania y Países Bajos) que se introdujo en Italia en el siglo X. Se produce en Italia, en las regiones de Parma, Reggio Emilia, Módena, Bologna y Mantova, aunque la historia señala su origen en la provincia de Reggio Emilia, concretamente en los monasterios y castillos de la Diócesis de Parma, de ahí su nombre. El queso se produce gracias a la leche obtenida de unas 4.000 ganaderías cuyas vacas se alimentan con pastos y forrajes que se han producido en estas regiones, de hecho, según explica el Consejo Regulador, entre un 35 y un 50% del alimento de las vacas debe obtenerse del territorio de la explotación ganadera, como un compromiso de autoabastecimiento que permite mejorar la calidad del producto final. El reglamento es muy estricto. En la Edad Media los monjes benedictinos de San Giovanni (Parma) y San Prospero (Reggio Emilia) elaboraban los grandes quesos que debían ser sometidos a una larga curación, la misma que se realiza actualmente, de entre 12 y 24 meses, aunque algunos se mantienen más tiempo madurando. A lo largo de nueve siglos se han utilizado los mismos ingredientes para la elaboración del queso, cuajo natural, leche y sal, igualmente se utilizan las mismas técnicas que los maestros queseros han transmitido de generación en generación, pero incorporando las nuevas tecnologías. El procedimiento de elaboración es el siguiente, una vez recogida la leche, se deja reposar en las cubas hasta el día siguiente, la parte grasa que se forma se destina a la elaboración de mantequilla. La leche desnatada se vierte en unas grandes calderas de cobre y se añade el cuajo y suero injerto (suero en polvo rico en proteínas y fermentos lácteos naturales que se ha obtenido el día anterior). Al cabo de 10 minutos la leche se coagula, la cuajada obtenida se fragmenta en trozos pequeños con la ayuda de una espina (spino), similar a las liras que se utilizan en la elaboración de otros quesos como el Idiazabal o la Torta del Casar. Tras fragmentar la cuajada en pequeños granos mediante un proceso manual, hay que cocer el contenido de la caldera a una temperatura de 55ºC, este proceso provoca que los gránulos se hundan hacia el fondo de la caldera formando una masa que será extraída tras 50 minutos de cocción, se coloca sobre una tela tradicional y es conducida hacia los moldes que le conferirán su forma característica, hay que decir que para la elaboración de cada queso son necesarios 600 L de leche. Cada parmesano es marcado para garantizar su trazabilidad. Tras pasar unas horas y endurecerse un poco la masa, se coloca una faja que marcará en todo el lateral el mes y año de producción de los quesos, así como su nombre, Parmigiano Reggiano. El siguiente paso es sumergir, al cabo de unos días, los quesos en agua y sal, una salazón que se mantendrá durante un mes hasta que se inicie la siguiente fase, la curación. Esta se hace en grandes salas de curación, que albergan cientos de quesos colocados en filas sobre tablas de madera. Poco a poco se forma una corteza natural que además es comestible ya que no se le aplica ningún tipo de tratamiento. La curación mínima es de 12 meses, a partir de este momento los quesos son sometidos a un control exhaustivo para determinar su homogeneidad. Superado el control, a cada pieza se le aplica un sello a fuego que garantiza que cumple los requisitos exigidos por la D.O.P. En el caso de que un queso no supere las pruebas, se le retiran todas las marcas que acreditan que se trata de un Queso Parmesano de calidad. El queso Parmesano tiene un sabor intenso, contiene 35,6 g de proteínas, no contienen carbohidratos, y 25,8 g de grasa por cada 100 g, aportando 400 Kcal a la dieta. Entre sus nutrientes también se encuentran las vitaminas B3, A, B9 y B7 y entre los minerales destaca el calcio (1275 mg%), el fósforo (810 mg) y el selenio (23,9 µg), contiene también magnesio y potasio en menores cantidades. También tiene una alta cantidad de vitamina B2 (0,62 mg). Dada su alta cantidad de proteínas, el queso parmesano es un alimento recomendado especialmente para el desarrollo muscular. Los alimentos ricos en proteínas como este queso, están recomendados durante la infancia, la adolescencia y el embarazo ya que en estas etapas, es necesario un mayor aporte de este nutriente. Como tiene una alta cantidad de calcio, el queso parmesano un alimento bueno para los huesos y es muy recomendable su consumo durante el embarazo puesto que en estas etapas nuestro organismo lo consume en mayor medida. Al ser rico en fósforo, ayuda a mantener nuestros huesos y dientes sanos así como una piel equilibrada ya que ayuda a mantener su PH natural. Por su alto contenido en fósforo este queso ayuda a tener una mayor resistencia física. Este mineral, contribuye también a mejorar las funciones biológicas del cerebro.(Fuente: Fundación Española para la Nutrición).

Estas bolitas son muy ricas en proteínas animales de calidad y grasas, calcio, sodio, fósforo y selenio. Son ricas en potasio, vitamina B12, B2, ácido fólico y vitamina A. Contienen otros minerales (hierro y cinc) y vitaminas (resto del grupo B, D, E y K). No contiene apenas carbohidratos. 

Comentarios para Deportistas: Por su alto contenido en proteínas, minerales y vitaminas es un plato adecuado para formar parte de la dieta base del deportista así como de la de entrenamiento y competición. Es muy interesante en deportistas vegetarianos. 

Aporte calórico: El total de la receta elaborada con queso Parmesano aporta 420 Kcal, más el aceite necesario para freirlas (consume aproximadamente 20 g), total 600 Kcal. A nosotros nos han salido con estas cantidades 13 bolitas (46 Kcal por bolita de queso). Si se elaboran en Air Fryer, tendrán unas 250 Kcal (19 Kcal por bolita).

Helado de Café (Sorbete de Café)

Ingredientes (6 – 8 raciones):

370 g de leche condensada (1 lata pequeña) (puede utilizarse leche condensada light), 3 cucharadas colmadas de café soluble (unos 45 g) y 1000 g de cubitos de hielo (thermomix) o la misma cantidad de hielo picado.

Elaboración: 

En Thermomix: Poner en el vaso la leche condensada, el café soluble y el hielo. Triturar 2 min/vel 10 con la espátula introducida por la abertura en lugar del cubilete y moviéndola de lado a lado. Servir de inmediato.

De la manera tradicional: Introducir en la minipimer o trituradora de alimentos todos los ingredientes y triturar hasta que se incorporen todos los ingredientes. Servir inmediatamente.

Este helado es apto para Vegetarianos e Intolerantes al Gluten. No es apto para Veganos, Diabéticos ni Intolerantes a la Lactosa.

El café, probablemente originario de la provincia de Kaffa, en Etiopía. La leyenda dice que un pastor de Abisinia (actual Etiopía) observó el efecto tonificante de unos pequeños frutos rojos de arbusto en las cabras. El café no será conocido en Europa hasta 1450. A mediados del siglo XVIII el consumo de café se generaliza en toda Europa. En 1731 llega a Jamaica y Santo Domingo. Desde Santo Domingo el cultivo de café se extiende al resto de los actuales países productores de América. De las muchas variedades de café conocidas, sólo dos tienen en la actualidad mayor importancia a nivel mundial: Coffea arabica y Coffea robusta. A partir de los frutos maduros del arbusto se obtiene el café verde, que no tiene el olor, sabor y color típico del café que conocemos. Eliminadas las capas que cubren los granos de café, éstos se tuestan en lo que supone el momento más crítico en su procesado, puesto que se producen reacciones químicas y físicas responsables de la formación de las sustancias que le aportan sus cualidades sensoriales (sabor, aroma, etc.). En el tueste natural sólo participan el café y una fuente de calor. El café torrefacto es café natural al que, durante el proceso de tueste, se le ha añadido en la tostadora una cantidad de azúcar que por el calor carameliza y envuelve el grano. Se obtienen unos granos brillantes, de color más oscuro, casi negro y un café más fuerte de sabor. España, Méjico y Portugal son los únicos países donde se comercializa este tipo de café. Planta anual. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto. Aporta 4 Kcal por cada 100 g. Contiene proteínas (0,3 g%) y cafeína. Contiene ácidos orgánicos, como el ácido cafeico, polifenol con capacidad antioxidaente, que influyen en el sabor, olor y aroma del café y son responsables de su acidez; así como minerales (potasio, magnesio, calcio) y vitaminas (niacina), aunque su valor nutritivo es casi nulo, dada la poca cantidad necesaria para elaborar una taza de café. La cafeína es un alcaloide que penetra con facilidad en todas las células del organismo y estimula la transmisión de los impulsos entre las neuronas. La ingesta de cafeína de hasta 400  mg/día proveniente de todas las fuentes no da lugar a problemas de salud en población adulta sana excepto en el caso de las mujeres embarazadas, donde esta cantidad se limita a 200 mg/día. El consumo frecuente de café lleva consigo una adaptación a la cafeína, que no adicción, y esto explica que personas habituadas a tomarlo puedan experimentar síntomas como cansancio, irritabilidad, falta de concentración o dolor de cabeza si no ingieren su dosis habitual de cafeína. Contiene pequeñas cantidades de sodio (3,5 mg), potasio (66 mg), calcio (5 mg), hierro (0,2 mg), fósforo (5 mg), magnesio (6 mg), y, en pequeñísimas cantidades, tiamina, riboflavina y niacina. El café hecho con café soluble es una bebida que contienen aproximadamente14 g de proteínas, 41 g de carbohidratos, 24 g de azúcar por cada 100 g de producto y no tienen grasa, aportando unas 227 Kcal. Contiene las vitaminas B9, B3, K y B2 y grandes cantidades de potasio. Las proporciones de los nutrientes del café soluble pueden variar según el tipo y la cantidad de la bebida, además de otros factores que puedan intervenir en la modificación de sus nutrientes. El café hecho con café soluble es un alimento rico en vitamina B3 (24,9 mg). También tiene una alta cantidad de magnesio (390 mg). La versión más antigua de café en polvo de la que se tiene constancia es hacia el año 1771 en Gran Bretaña, cuando se creó la primera patente. En Norte América aparece hacia el año 1853, con una versión experimental de la británica en forma de tortita, que fue probada durante la guerra Civil, sin demasiado éxito. Hacia 1901, un químico estadounidense de origen japonés, Satori Kato, consiguió patentar una versión de café instantáneo basándose en la idea de preparación del té. No consiguió comercializar el producto, dado que no entusiasmo en absoluto su sabor al público. Así que pasaron casi 10 años, hasta que George Constant Louis Washington logró comprar la patente y realizando algunos cambios, lanzarlo de nuevo al mercado. Tampoco gusto esta vez, ya que se percibía como un producto de baja calidad y con un sabor desagradable comparado con el café recién hecho. Finalmente, allá el año 1938, la compañía Nescafé realizó una mezcla formada por los polvos del café que se venían utilizando, junto a carbohidratos solubles a partes iguales. Con ello consiguieron al fin, mejorar sustancialmente el sabor y así hacerse un hueco en las casas de todo el mundo. Pero donde realmente el café instantáneo consiguió su gran nicho de mercado, fue entre los militares que necesitaban consumir cafeína en el campo de batalla, resultándoles de gran ayuda poder tomar café simplemente echando un par de cucharadas en una taza con agua. Para cuando empezó la II Guerra Mundial, el café instantáneo se había convertido en una de las bebidas más populares entre los militares, abastecidos por Nescafé y G. Washington, así como un montón de nuevas marcas que nacieron precisamente debido a la gran demanda. Era tal la cantidad de café que los militares consumían, que durante un año entero la planta estadounidense de Nescafé se dedicó únicamente a abastecerles a ellos. En la actualidad el café instantáneo tiene una gran demanda a nivel mundial debido a las mejoras que con el paso de los años se han ido logrando. Hoy en día podemos encontrar variedades de todos los tipo, desde capuccino, pasando por descafeinado o mocca, la industria a sabido especializarse para llegar a todo tipo de público y satisfacer su necesidad de disfrutar de café en cualquier momento y lugar. Porque si todo falla, al menos te quedará cafeína soluble. (Fuente: https://tiempodecafe.com/historia-del-cafe-instantaneo/).

Este helado es muy rico en potasio, es rico en azúcares sencillos, calcio, sodio, potasio, yodo, selenio, vitamina A, retinol y carotenos. Contiene otras vitaminas (grupo B, incluida B12, C, D y E) y minerales (magnesio, hierro y cinc).

Comentarios para Deportistas: Este helado puede incluirse en la dieta base del deportista. En cuanto a la dieta de entrenamiento y/o competición, tener en cuenta el contenido en cafeína (aunque también puede elaborarse con café descafeinado). 

Aporte calórico: La receta completa con leche condensada entera aporta 1474 Kcal, de 184 a 246 Kcal por ración, según tamaño. Si se elabora con leche condensada light, aportará 908 Kcal, de 136 a 151 Kcal por ración, según tamaño.

Mozzarella Rebozada en AirFryer (receta de Ceci)

Ingredientes (2 raciones):

2 mozzarellas (125 g cada una = 250 g), 1 cucharada de harina (20 g), 1 huevo, 20 g de cornflakes triturados, sal, oregano y pimentón.

Elaboración:

Triturar los cornflakes en Minipimer o Thermomix. Batir el huevo. Rebozar las Mozzarellas primero en harina, luego en huevo batido y finalmente en los conrnflakes triturados y mezclados con sal, orégano y pimentón. Colocarla en la bandeja de la AirFryer, echarle aceite con un spray y programar 10 minutos a 180ºC.

Esta Mozzarella es apta para Vegetarianos y Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas). No es apta para veganos, Intolerantes al Glutena ni a la Lactosa.

La Mozzarella: Se denomina queso, al producto fresco o maduro obtenido por separación de los componentes líquidos de la leche natural, el suero, después de la coagulación de sus componentes sólidos, la cuajada. El queso es una de las formas más antiguas que se conocen para conservar la leche durante un tiempo prolongado en condiciones ambientales, concentrando y manteniendo su valor nutricional. Asimismo es uno de los derivados lácteos más sabroso y variado y con una gran tradición en todas las culturas. De acuerdo con su contenido en humedad, la mozzarella se considera queso blando por contener más del 40 % de agua. Es una variedad de queso italiano extendida por todo el mundo. Su empleo en la cocina es cada vez mayor. El auténtico queso mozzarella se elabora con leche entera de búfala. La leche de búfala tiene mayor cantidad de grasa y proteínas que la leche de vaca. Esto indica que es la que más energía aporta. Existen otras variaciones que se comercializan como mozzarella y que se elaboran con leche de vaca u oveja y que resultan más económicas. En el supermercado, de hecho, las variedades que más abundan son las elaboradas con leche de vaca. Se trata de un tipo de queso de color blanco amarillento y de textura suave. Es de pasta blanda y elástica. Su sabor poco acentuado lo convierte en un ingrediente adecuado para muchos platos. Se puede encontrar la variedad fresca, apropiada para ensaladas y para bocadillos, y el queso semi-seco, ideal para fundir y usado para la elaboración de pizzas. Se trata de un producto típico de la dieta mediterránea. Su origen data del siglo XVI en las regiones del Lacio y Campania. La ciudad de origen de este queso fue Aversa (Caserta). Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 223 Kcal/100 g. Las diferencias en la composición de unos quesos y otros dependen de la materia prima, del proceso de elaboración (adición de aditivos o ingredientes) y de la maduración. El queso mozzarella es una importante fuente proteica ya que contiene seis veces más proteínas que la leche de vaca entera (19,5 g). Su contenido graso es menor que otros quesos, 16 g/100 g, y no posee hidratos de carbono. Es una fuente muy importante de minerales (632 mg de calcio, 373 mg de sodio, 428 mg de fósforo y 14,5 mg de selenio) y en cuanto a sus vitaminas, destaca en especial su contenido de B2, B6 y A (184 microg). Si consumimos una ración de 60 g de Queso Mozzarella cubriremos más del 35% de las ingestas recomendadas de calcio y fósforo para la población considerada. Contiene menores cantidades de magnesio, potasio y resto de grupo B (excepto B12). (Fuente: Fundación Española para la Nutrición).

Este plato es rico en proteínas animales de alta calidad y vegetales, calcio, potasio, fósforo, selenio y sodio y vitaminas A, retinol y D. Contiene ácidos grasos omega 3 y 6, otras vitaminas (grupo B, incluida B12, E y K), y minerales  (magnesio, hierro, cinc y yodo).

Comentarios para Deportistas: Este plato, por su elevada cantidad de proteínas de calidad, minerales y vitaminas es una buena elección para la dieta base y la de entrenamiento del deportista. Muy interesante para deportistas vegetarianos.

Aporte calórico: La receta completa aporta 750 Kcal (375 Kcal por ración).

Helado de Yogur con Plátano y Frutos Rojos (Receta de mi sobrina Carlota Figaredo)

Ingredientes:

2 yogures naturales, un chorrito de leche (30 cc, se puede utilizar cualquier leche vegetal para veganos), 1 plátano (100 g de materia comestible), 5 arándanos y 30 g de azúcar.

Elaboración:

Batir en batidora o Thermomix (30 seg/vel 6), verter en el molde de helado y añadir 5 arándanos.

Este helado es apto para vegetarianos e Intolerantes al Gluten. No es apto para veganos (tiene una opción para veganos utilizando leche vegetal: coco, avellana, almendras, arroz…), Diabéticos (tiene una opción, cambiando el azúcar por un edulcorante que no suba la glucemia  como la Estevia, Sucralosa, Sacarina…) ni Intolerantes a la Lactosa.

El Yogur, según la legislación actual: «se entiende por “yogur” o “yoghourt” el producto de leche coagulada obtenida por fermentación láctica mediante la acción de Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus a partir de leche pasterizada, leche concentrada pasterizada, leche total o parcialmente desnatada pasterizada, leche concentrada pasterizada total o parcialmente desnatada, con o sin adición de nata pasterizada, leche en polvo entera, semidesnatada o desnatada, suero en polvo, proteínas de leche y/u otros productos procedentes del fraccionamiento de la leche. Los microorganismos productores de la fermentación láctica deben ser viables y estar presentes en el producto terminado en cantidad mínima de 1 por 107 colonias por gramo o mililitro». Y «se entiende por “yogur pasteurizado después de la fermentación” o  el producto obtenido a partir del “yogur” que, como consecuencia de la aplicación de un tratamiento por el calor posterior a la fermentación equivalente a una pasteurización, ha perdido la viabilidad de las bacterias lácticas específicas y cumple todos los requisitos establecidos para el yogur en la norma, salvo las excepciones indicadas». En el yogur, los fermentos cuando se encuentran a una temperatura de unos 40- 45ºC transforman sus componentes nutritivos: la lactosa (azúcar propio de la leche) pasa a ser ácido láctico lo que produce una acidificación y hace que las proteínas de la leche coagulen y las grasas y proteínas sufren una predigestión, transformándose en sustancias más sencillas y digeribles por parte de nuestro organismo. Todos estos procesos, además de hacer que el yogur sea un producto más digerible que la leche líquida, también determinan su sabor, aroma y consistencia final. A menudo se le añade fruta, vainilla, chocolate y otros saborizantes. Actualmente existen otras leches fermentadas de reciente aparición en el mercado tales como: Lactobacillus casei imunitass, Lactobacillus acidophilus 1, lactobacillus casei shirota, Bifidobacterium bifidus. Estacionalidad Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 gr por cada 100 gr de producto fresco, 57 Kcal/100 g. Contiene por cada 100 g de yogur 2,7 g de lípidos y 4,4 g de carbohidratos. Son fuente de proteínas de alto valor biológico (3,7 g), calcio (142 mg) de fácil asimilación, potasio (280 mg) y fósforo (170 mg). El consumo de un yogur aporta el 18% y 30% respectivamente de las ingestas recomendadas de calcio y fósforo para el grupo de población considerado. También tienen pequeñas cantidades de otros minerales (hierro, yodo, cinc, magnesio y selenio), así como pequeñas cantidades de vitaminas A, B, C, D y E. En general, la composición nutricional del yogur es muy similar a la de la leche, de la cual procede. Si bien existe una diferencia en cuanto a la presencia de lactosa, ya que este azúcar está presente en el yogur en cantidades mínimas, debido a que durante la fermentación se transforma en ácido láctico. Esto supone un factor importante para la población que padece intolerancia a la lactosa, ya que gracias al bajo contenido de ésta en los yogures, suelen tolerar perfectamente el consumo de estos productos. (Fuente: Fundación Española de Nutrición).

El plátano es una fruta tropical procedente de la planta herbácea que recibe el mismo nombre o banano, perteneciente a la familia de las musáceas. Tiene forma alargada o ligeramente curvada, de 100-200 g de peso. La piel es gruesa, de color amarillo y fácil de pelar, y la pulpa es blanca o amarillenta y carnosa. Aunque en numerosas ocasiones se ha citado América Central como el lugar de origen del plátano, la mayoría de los autores opinan que esta fruta es originaria del sudeste Asiático, concretamente de la India, siendo conocida en el Mediterráneo después de la conquista de los árabes en el año 650 d.C. La especie llegó a Canarias en el siglo XV y desde allí fue llevada a América en el año 1516. Existen cientos de especies, pero las más conocidas son: pequeño, enano, grande, plátano de Canarias, plátano macho, rojo y gigante. Se puede encontrar en el mercado durante todo el año. Porción comestible 66 gr por cada 100 gr de producto fresco, 94 Kcal/100 gr. El plátano apenas contiene proteínas (1,2%) y lípidos (0,3%), aunque su contenido en estos componentes supera al de otras frutas. En su composición destaca su riqueza en hidratos de carbono (20%). Contiene 3,4 g de fibra. En el plátano inmaduro el hidrato de carbono mayoritario es el almidón, pero a medida que madura, este almidón se va convirtiendo en azúcares sencillos como sacarosa, glucosa y fructosa. Por ello, el plátano es una fruta suave y bastante digerible siempre que esté maduro. Sin embargo, el almidón hace al plátano verde difícil de digerir, resultando indigesto y pudiendo originar flatulencias y dispepsias. Además, el plátano contiene inulina y otros fructooligosacáridos no digeribles por las enzimas intestinales, que alcanzan el tracto final del intestino y tienen efectos beneficiosos sobre el tránsito intestinal. El plátano es fuente de potasio (350 mg) que contribuye al funcionamiento normal de los músculos. También tiene pequeñas cantidades de calcio, magnesio y fósforo. En cuanto a las vitaminas, es fuente de vitamina B6, la cual contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso, vitaminas del grupo B, C (10 mg), A (18 microg) y E (0,2 mg). (Fuente: Fundación Española de Nutrición).

Es rico en proteínas animales de calidad,  potasio, fósforo y calcio, ácido fólico, carotenos, vitamina C y fibra.  Contiene otras vitaminas (A, B, D, retinol y E) y minerales (sodio, magnesio, yodo, selenio y hierro), carbohidratos y escasa cantidad de grasas.

Comentarios para Deportistas: es un postre adecuado para formar parte de la dieta base del deportista y de la dieta de entrenamiento y/o competición,  especialmente si se cambia el azúcar por edulcorantes no calóricos o por miel, fructosa o jarabe de arce. 

Aporte calórico: El helado completo aporta 347 Kcal y salen 8 unidades (43 Kcal/unidad). 

Queso Camembert al Horno (receta de mi hija Ceci)

Ingredientes (4 raciones):

1 queso Camembert de 250 g, (también puede ser Brie), 3 cucharadas de mantequilla (75 g), 1 diente de ajo, sal, pimienta y romero (a ser posible, fresco). 

Elaboración:

Hacerle cortes al queso con un cuchillo en forma de rombos, derretir 3 cucharadas mantequilla y picar un diente de ajo y ponérselo por encima junto con sal pimienta y romero. Se puede meter al horno o air fryer (freidora de aire) a 200ºC, durante 10-15 minutos. Acompañar con pan tostado, regañás, picos…

Este queso es apto para Vegetarianos, Diabéticos (ajustando la ración a las calorías diarias permitidas) e Intolerantes al Gluten. No apto para Veganos ni Intolerantes a la Lactosa.

El Queso Camembert se elabora con leche de vaca cruda, sin pasteurizar. Pertenece a la familia de quesos de pasta blanda, textura cremosa y con una corteza blanca aterciopelada producto de la acción del hongo penicilium candidum. El formato siempre es el mismo: piezas redondas de unos 11cm de diámetro y 3 cm de altura con un peso de 250 g, que se entrega envuelto en papel y dentro cajitas de madera de forma cilíndrica. Muchos quesos pueden usar el término Camembert pero solo el Camembert de Normandía dispone de la D.O. protegida desde el año 1983. Para poder ser merecedor de dicha distinción, se exige que la leche provenga de vacas de las que por lo menos, un 30% sea de raza normanda, que hayan pasturado un mínimo de 6 meses en una zona con 2 hectáreas de hierba por cada hectárea de maíz. Además, de los 21 días de maduración, como mínimo 16 de ellos deben haber tenido lugar en la zona de donde recibe su D.O.: Calvados, Eure, Mancha, Ome y Sena Marítimo. Es originario de la región francesa de Normandía y toma el nombre de la localidad de Camembert. Aunque existen vestigios de que la fabricación de este queso se remonta a varios siglos atrás, la tradición cuenta que en 1791 Marie Harel dio cobijo al abad Jean Bonvust quién huía de la Revolución Francesa. En agradecimiento por haberle hospedado, el abad le confió la receta secreta de la elaboración del queso Brie, a la que Marie realizó algunas modificaciones hasta conseguir la fórmula del queso que todos conocemos actualmente como Camembert. Al parecer, Napoleón Bonaparte, gran amante de este queso, participó en su popularización al solicitar que se lo hiciesen llegar regularmente al Palacio de las Tullerías así como para abastecer a sus ejércitos. Unos 90 años más tarde, el ingeniero Eugène Ridel ideó la característica caja de madera facilitando de este modo su transporte y conservación, y, en 1910 cambió su cobertura, inicialmente azulada por el blanco actual. Para elaborar el queso Camembert se debe calentar la leche a 34 – 35º, aunque la temperatura puede variar en función del grado de acidez desde los 30 hasta los 37º (límite máximo). Se agregan entre 25 y 30 ml de cuajo por cada 100 litros de leche. Aunque la coagulación se inicia al cabo de 10 – 15 minutos, todo el proceso durará entre 60 y 90 minutos. A continuación, se coloca la cuajada en moldes microperforados donde los quesos se autoprensarán durante 15 – 20 horas volteándose en 4 ocasiones. La temperatura deberá estar entre 28 y 30ºC. Una vez se desmolda el queso, se esparcen las esporas de Penicillum candidum y se procede a salar el queso. En caso de usar sal seca, la proporción es del 3% y si se lleva a cabo en salmuera, la saturación será del 25% durante 1 – 1,5 horas. La maduración de los quesos empieza con una etapa de secado que durará 2 días a una temperatura de 18ºC y entre el 75 – 80% de humedad relativa (HR) usando parrillas de acero inoxidable. Durante los próximos 15 días, los quesos seguirán madurando a una temperatura de entre 13 – 15ºC y una humedad del 90% hasta que el moho esté suficientemente desarrollado. Transcurrido ese tiempo, los quesos se cubren con papel y se colocan en las cajitas de madera hasta alcanzar un mínimo de 21 días de maduración que es el tiempo exigido por la Denominación de Origen protegida. Se calcula que son necesarios 2 litros de leche para elaborar un queso Camembert. Contiene un 57% de agua, un 21% de grasa (aproximadamente la mitad es saturada) y un 20% de sustancias proteicas de alto valor biológico (que contienen todos los aminoácidos esenciales y con una buena puntuación en cuanto a digestibilidad). También contiene vitaminas B12 (2,8 µg), ácido fólico (44 µg), A (362 µg), retinol (330 µg), carotenos (192 µg) y pequeñas cantidades de B, E y D, además de minerales como el calcio (570 mg%), fósforo (350 mg%), potasio  ( 110 mg%),  magnesio, selenio, hierro, yodo y cinc. Cada 100 g de queso aportan unas 285 Kcal. ¿En que se diferencian el queso Camembert y Brie? Aunque suelen confundirse ambos quesos, distinguirlos es muy fácil. El Brie se creó 7 siglos antes que el Camembert, concretamente en el S.XI. El camembert contiene un 45% de materia grasa en lugar del 60% del Brie que se elabora con crema. El Camembert siempre se presenta en una caja circular y pesa 250 g mientras que el Brie se fabrica en formatos mayores, por lo que normalmente se comercializa en cuñas triangulares. Internamente, el primero suele ser más amarillento mientras que el segundo es más blanquecino. El olor y sabor también varían. El Camembert tiene un aroma afrutado, con toque a setas y a hierba fresca. El Brie recuerda más a la mantequilla y es algo más salado. Por último, los tiempos de maduración también varían, el primero precisa un mínimo de 3 semanas mientras que el Brie se puede llegar a consumir al momento (Fuente: https://blog.tecnical.com/).

Este plato es rico en proteínas animales de calidad, grasas, vitaminas (A, carotenos, retinol, E, B12, ácido fólico), minerales (muy rico en calcio, rico en fósforo y selenio). Contiene algo de fibra que aportará el romero, antioxidantes, otras vitaminas (B, C, D y K) y minerales (hierro, yodo, magnesio, cinc y potasio).

Comentarios para Deportistas: Este plato aporta una importante cantidad de proteínas animales de calidad, vitaminas,  minerales y antioxidantes pero contiene también una cantidad alta de grasas,  entre ellas, saturadas. Puede ser utilizado como parte de la dieta base y de entrenamiento,  especialmente post entrenamiento pero en pequeñas cantidades. 

Aporte calórico: la receta completa aporta  1279 Kcal, 320 Kcal por ración.

Tarta de Queso y Puré de Castañas (receta de Jorge Gayol)

Ingredientes (8 – 10 raciones):

Base: 150 g de galletas tipo digestivas (unas 480 Kcal/100 g), una pizca de sal, 30 g de mantequilla, una cucharadita del queso Philadelphia que usaremos en el relleno. Se utiliza un molde de 20 cm (queda una tarta un poco más alta).

Relleno: Para la crema de castañas (300 g): 400 g de castañas crudas (82% de materia comestible = 328 g), 300 ml de leche y 100 g de azúcar. Para el resto del relleno: 2 tarrinas de queso de untar tipo Philadelphia (en total 400 gramos, de los cuales una cucharadita la sacamos para la base), 4 huevos talla L, una pizquita de sal, 20 g de azúcar (sólo 20 g ya que en el puré de castañas utilizaremos ya 100 g, si se quiere más dulce añadir un poco más pero disfrazaría el sabor de las castañas).

Elaboración:

En Thermomix: La base: Introducimos todos los ingredientes en el vaso del Thermomix. Damos golpes de turbo hasta que quede pulverizado. Cubrimos el fondo del molde, presionando bien. Lo metemos en la nevera para que endurezca un poco mientras preparamos el relleno. El relleno: La crema de castañas: A las castañas se les hace un corte en la base y se pone la función «hervidor», se escaldan en el agua hirviendo durante cinco minutos. A continuación se pelan y se limpian bien. Se trocean de manera grosera y se introducen en el vaso a cocer con 300 ml de leche, 20 minutos/100ºC/ velocidad 1. El tiempo puede variar ligeramente, la castaña tiene que estar tierna. Cuando le queden 5 minutos, se añaden 100 g de azúcar común. Se tritura a velocidad 6, 8, hasta obtener un puré ligero (ni demasiado líquido ni demasiado espeso). Reservamos. El resto del relleno: Se añade al vaso del Thermomix el Philadelphia, los huevos y los 20 g de azúcar y mezclamos 1 minuto/velocidad 6. Con todos los ingredientes anteriores y los que acabamos de preparar, a temperatura ambiente, se mezclan a velocidad progresiva 1-8/2 minutos. hasta que se se enfríe.

De la manera tradicional: Introducimos todos los ingredientes en el vaso de la minipimer y batimos hasta que quede pulverizado. Cubrimos el fondo del molde, presionando bien. Lo metemos en la nevera para que endurezca un poco mientras preparamos el relleno. El relleno: La crema de castañas y resto de relleno: A las castañas se les hace un corte en la base y se escaldan en agua hirviendo durante cinco minutos. A continuación se pelan y se limpian bien. Se trocean de manera grosera y se ponen a cocer con 300 ml de leche durante 20 minutos. El tiempo puede variar ligeramente, la castaña tiene que estar tierna. Cuando le queden 5 minutos, se añaden 100 g de azúcar común. Trituramos hasta obtener un puré ligero (ni demasiado líquido ni demasiado espeso). Reservamos hasta que se se enfríe. Añadimos al vaso del Thermomix el queso Philadelphia, el azúcar y los huevos y batimos con la minipimer. Con todos los ingredientes anteriores a temperatura ambiente, añadimos los que acabamos de preparar y se baten hasta obtener una mezcla homogénea.

Montaje: Vertemos el resultado encima de la base que tenemos en el molde y lo introduciremos en el horno, previamente calentado a 170ºC durante 50 minutos. Una vez finalice el tiempo, dejamos enfriar dentro del horno cerrado durante 1 hora más.

Este postre es apto para vegetarianos. No es apto para veganos, Diabéticos, Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.

La Castaña: Los castaños (Castanea vulgaris.) son unos árboles muy grandes de la familia de las fagáceas, nativos de las regiones templadas del hemisferio norte. Se conoce como «castaña» a las nueces de estos árboles. Se trata de un fruto seco que está cubierto por una vaina espinosa que se retira para cosecharlo y ponerlo a la venta. La vaina contiene normalmente dos o más frutos, que presentan una piel lisa y marrón que recubre la pulpa color beige (parecida a un cerebro). La llegada de los castaños a la península Ibérica se debe al Imperio Romano. La afición de los romanos por este fruto originario de Italia, les llevó a extender esta especie por todo el Imperio, llegando hasta nuestros días, siendo ya considerada como una especie autóctona. La variedad de castaña que se consume habitualmente es la castaña común o castaña europea, si bien existen otros tres tipos de castañas. Estas son la castaña china, la castaña japonesa y la americana. La composición de estos tipos de castaña es muy similar, diferenciándose sobre todo en la proporción de hidratos de carbono y en su dulzor, más intenso en la variedad china. Como la gran mayoría de los frutos secos, la castaña es un alimento típicamente de otoño. Porción comestible 82 g por cada 100 g de producto. 100 g de castañas contienen: Fibra (6,8 g), potasio (500 mg), fósforo (256), magnesio (36 mg) cinc (0,5 mg), calcio (34 mg), hierro (0,9 mg), y pequeñas cantidades de tiamina, vitamina B6 y E. A pesar de ser un fruto seco, la composición de las castañas se asemeja más a la de los cereales. Las castañas son fuente de fibra y proteínas (3 g%), ricas en hidratos de carbono complejos (40 g% de CHO), estos ocupan casi la mitad de su composición. En éste sentido, contienen pequeñas cantidades de ácidos grasos omega 3 y 6. Además, la cantidad de grasa (2,6 g%) también es bastante similar a la de los cereales y por lo tanto notablemente inferior a la que contienen el resto de los frutos secos. Gracias a estas propiedades y a que su contenido en agua es cercano al 50%, la castaña es uno de los frutos secos de menor contenido calórico, 209 Kcal por 100 g. No debemos olvidar que las castañas crudas son ricas en taninos. Por lo que comerlas en este estado puede producir molestias intestinales. En este sentido, se recomienda que las castañas, una vez recogidas, sean almacenadas durante siete o diez días, para que en este periodo disminuyan los contenidos en taninos y el almidón se transforme en azúcares más asimilables. Por otro lado, la cocción o asado de las castañas favorece la transformación de los hidratos de carbono, convirtiéndolas en un alimento más digerible.

Este postre es muy rico en fibra, potasio, fósforo, calcio, selenio, vitamina A y retinol, proteínas animales y vegetales de calidad. Es rico en yodo, magnesio, selenio, carotenos y ácido fólico. Contiene ácidos grasos omega 3 y 6, otras vitaminas (grupo B, C, D, E y K) y minerales (hierro y cinc).

Comentarios para Deportistas: Es un postre que no contiene mucha cantidad de grasas y azúcar y sin embargo es fuente de vitaminas minerales y antioxidantes, así como proteínas de calidad y ácidos grasos omega 3 y 6, por esto es un postre idóneo para formar parte de la dieta base del deportista así como de la de entrenamiento. Puede tomarse en la dieta de competición.

Aporte calórico: La receta completa aporta 3675 Kcal (de 367 a 459 Kcal por ración, según tamaño).

Paté de Queso (Almogrote Canario) Receta de Ceci

Ingredientes (al menos 10 raciones):

300 g de queso curado o añejo de cabra o de oveja, pero que esté seco e incluso un poco duro (nosotros hemos utilizado manchego curado), 200 g de tomate maduro (más o menos 1 tomate mediano), 3 dientes de ajo, pimienta roja picona, 1/2 cucharadita de pimentón picante (nosotros hemos utilizado pimentón picante) o guindilla, 30 g de aceite de oliva virgen extra.

Elaboración:

Precalentar el horno a 200ºC con calor arriba y abajo y ventilador. Lavar el tomate, secarlo y cortarle una cruz en la base. Poner el tomate en una bandeja de horno cubierta con papel de horno junto con los dientes de ajo. Hornear durante unos 15 minutos o hasta que veas que la piel de los tomates se ha arrugado. Esperar a que se enfríe todo a temperatura ambiente. Cuando los tomates estén fríos retirarles la piel y el pedúnculo verde. Pelar también los dientes de ajo.

De la manera tradicional: Rallar el queso con un rallador. En una batidora o robot poner el queso junto con los tomates en trozos, los dientes de ajo, la pimienta roja picona o el pimentón picante o la guindilla y el aceite de oliva. Triturarlo todo junto. Lo ideal es que quede grumoso aunque también puedes triturarlo hasta que esté homogéneo.

En Thermomix: Introducir el queso partido en trozos y sin corteza en el vaso y triturar 5 segundos a velocidad 10. Añadir los tomates en trozos, los dientes de ajo, la pimienta roja picona o el pimentón picante o la guindilla y el aceite de oliva y triturar 1 minuto a velocidad 5, bajar los ingredientes al fondo y triturar 30 segundos a velocidad 10.

Introducir el paté en un recipiente cerrado y dejarlo reposar en la nevera al menos 30 minutos para que su textura sea un poco más densa y los sabores se asienten. Queda mejor si se prepara de un día para otro. Se puede servir frío o sacar del frigorífico 30 minutos antes de consumirlo. Servir acompañado de galletitas saladas, regañás, tostadas…

Este paté es apto para vegetarianos,  Intolerantes al Gluten y Diabéticos (ajustando el tamaño de ración a las calorías permitidas). No es apto para veganos ni Intolerantes a la Lactosa.

El queso manchego es un queso graso de pasta prensada, elaborado exclusivamente con leche de oveja de la raza Manchega y con una maduración mínima de sesenta días. La leche puede ser cruda o pasterizada. Si se elabora con leche cruda de ganaderías propias o ubicadas en localidades limítrofes al lugar de fabricación, el queso se denomina «artesano». La comarca en que se fabrica este queso, La Mancha, incluye a Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. En cuanto al origen del queso, cuenta una leyenda que un pastor árabe regresaba a su casa, después de una dura jornada en el campo y con la leche ordeñada de sus ovejas dentro de una bolsa hecha con el estómago de uno de sus corderos. Después de caminar y caminar a pleno sol — la época descrita era calurosa— al final de su camino encontró la leche cuajada, sólida. Efectivamente los pueblos nómadas-pastores del centro de Asia utilizaban los estómagos, vejigas y pieles sin curtir de los animales como bolsas a modo de recipiente para el transporte de alimentos líquidos. En estas bolsas orgánicas existen enzimas capaces de acidificar la leche y por tanto, cuajarla y también en estas condiciones ciertos microorganismos son capaces de fermentar el azúcar de la leche y producir leches fermentadas. La existencia del queso en la península ibérica, se remonta a la época de los primeros pobladores, árabes, celtas, romanos, etc. Cada uno de estos pueblos, aportó a lo largo de la historia soluciones para llegar a las actuales y diferentes variedades de quesos. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 95 g por cada 100 g de producto fresco. Las diferencias en la composición de unos quesos y otros dependen de la materia prima, del proceso de elaboración (adición de aditivos o ingredientes) y de la maduración (fresco, semicurado y curado). En los quesos manchegos se parte de leche de oveja. De media, el queso curado manchego tiene un 32% de materia grasa, y es por ello que se trata de un queso muy calórico. La mitad de esta grasa la componen ácidos grasos saturados, seguidos de monoinsaturados y en menor medida poliinsaturados. El contenido proteico medio es del 32%. Es una valiosa fuente de proteínas de alto valor biológico, por su contenido en aminoácidos esenciales que nuestro organismo es incapaz de sintetizar y que, por tanto, se deben aportar mediante la dieta. Por otra parte, los hidratos de carbono representan sólo el 1% del producto, a diferencia de la leche; apenas contiene lactosa porque se pierde en la elaboración. Cuanto más curado sea el queso y cuanto más tiempo transcurra desde la elaboración hasta el consumo, más humedad perderá y más se concentrarán los nutrientes, por lo que más calórico resultará (sobre 420 Kcal por cada 100 g). En minerales, destacan el calcio (1200 mg) el fósforo (560 mg) y el zinc (4 mg). Y la idónea proporción calcio/fósforo convierte a los quesos curados de leche de oveja en una excelente vía para aportar mucho calcio en poco volumen de alimento. También contiene potasio (100 mg), hierro (0,6 mg), magnesio (50 mg) y selenio (1,6 μg). Son buena fuente de vitaminas, como la B12 (1,5 μg), niacina (8,2 mg), vitamina A (344 μg), D (0,27 μg), E (0,8 mg), ácido fólico (20 μg)  y riboflavina (0,3 mg). (Fuente: Fundación Española para la Nutrición).

Este plato es muy rico en calcio, fósforo, proteínas animales de calidad. Es rico en grasas, vitaminas (A, C, carotenos, B12, ácido fólico) y minerales como el magnesio, potasio, sodio y selenio. Contiene proteínas vegetales, otras vitaminas (grupo B, D, E y K) y minerales (hierro, yodo, cinc).

Comentarios para Deportistas: Es un paté energético que aporta gran cantidad de vitaminas y minerales, así como proteínas de alto valor biológico (también grasas), siendo por esto apto para incluir en la dieta base del deportistas para tomar como snack, media mañana, merienda…

Aporte energético: La receta completa aporta 1583 Kcal (sale una cantidad importante de unos 500 g), unas 157 Kcal por ración).

Hogaza de Pan Rellena de Queso (receta elaborada por mi hija Ceci)

Ingredientes (8 raciones):

1 Hogaza de pan, 200 g de queso rallado «4 quesos» (370 Kcal/100 g), 1/2 cebolleta (unos 60 g) y 50 g de queso manchego o parmesano rallado.

Elaboración:

Cortar una tapa a la hogaza y vaciarla de miga. Mezclar los quesos rallados con la cebolleta, picada muy finamente y la mayonesa. Rellenar la hogaza con la mezcla obtenida y tapar. Envolver en papel Albal. 

En el horno tradicional: Introducir al horno, precalentado a 180ºC entre 40 y 60 minutos, envuelto, como dijimos, en papel Albal. 

En la Air Fryer: Introducimos el pan con el relleno, envuelto en Albal, en la cubeta y programamos 200ºC durante 12 minutos. Quitamos el papel Albal y programamos 180ºC durante 2 minutos. 

Servimos caliente.

Este plato es apto para Vegetarianos y Diabéticos (ajustando la ración a las calorías diarias permitidas). No es apto para Veganos, Intolerantes al Gluten ni a la Lactosa.

El Pan: Se designa con el nombre de pan al «producto perecedero resultante de la cocción de una masa obtenida por la mezcla de harina de trigo, sal comestible y agua potable, fermentada por especies de microorganismos propias de la fermentación panaria como el «Saccharomyces cerevisiae». El pan ha sido un alimento básico en la alimentación del hombre desde la Prehistoria. Probablemente, los primeros panes estarían hechos con harinas de bellotas o de hayucos. Los arqueólogos han desenterrado fragmentos de pan ácimo en las excavaciones de los poblados cercanos a los lagos suizos. Se sabe que los egipcios elaboraban pan desde hace mucho tiempo y se cree que descubrieron la fermentación por casualidad. El pan comido por los Hebreos no llevaba ningún tipo de levadura. En Roma, en la República ya había hornos públicos. En la Edad Media empiezan a elaborarse distintos tipos de pan y como consecuencia de ello comienza su comercio; el pan blanco era un privilegio de los ricos y el pan negro era para el resto de la población. Se hacía a mano, en el propio hogar o en hornos públicos. En el siglo XIX empiezan a emplearse algunas máquinas. En el siglo XX la ayuda de máquinas es total: amasadoras, hornos automáticos, transportadoras, enfriadoras, cortadoras y hasta máquinas para envolver. A finales de este siglo se popularizan los panes integrales o negros. Se encuentra disponible durante todo el año. Porción comestible 100 g por cada 100 g de producto fresco, 277 Kcal/100 g. Es rico en hidratos de carbono complejos (almidón), de bajo contenido graso (1 g por 100 g) y aporta proteínas (7,8 g%) procedentes del grano de trigo, vitaminas y minerales. En el trigo, la proteína más representativa es el gluten, que confiere a la harina la característica de poder ser panificable. Es fuente de minerales como el selenio (28 µg) y el zinc (2 mg), 540 mg de sodio, 100 g de potasio y 91 mg de fósforo, pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B y fibra (2,2 g). La riqueza en estas sustancias nutritivas depende del grado de extracción de la harina y de si se ha enriquecido la masa de pan durante el proceso de elaboración en dichas sustancias. Teniendo en cuenta su valor nutricional el pan debe constituir una parte destacable en la dieta, tratando de estar presente en prácticamente todas las comidas, desde el desayuno a la cena. El hecho de no consumirlo de forma habitual contribuye a desequilibrar de manera importante el perfil calórico de la dieta. Aumentaría el porcentaje del total de las calorías proveniente de alimentos ricos en grasas o proteínas, alejándonos considerablemente de las recomendaciones respecto a una alimentación equilibrada, en la que cerca del 55% del total de calorías de la alimentación deben proceder de los hidratos de carbono, el 15% de proteínas y el 30-35% restante de grasas. En la medida que se reduce el consumo de pan, es necesario aumentar la ingesta de otros alimentos ricos en hidratos de carbono con el fin de no desequilibrar significativamente la dieta. Por tanto, el pan debe formar parte habitual de la alimentación de todas las personas. Sólo los celíacos o intolerantes al gluten (proteína presente en el grano de trigo y otros cereales como el centeno, la cebada y la avena), deben sustituirlo por pan de maíz, exento de gluten. (Fuente: Sociedad Española para la Nutrición).

Este plato es rico en sodio, fibra, proteínas animales de calidad y vegetales, carbohidratos complejos, selenio, cinc, fósforo, calcio, vitaminas A, B12, retinol, carotenos y D. Contiene otras vitaminas (grupo B, C, E y K) y minerales (hierro, potasio y magnesio).

Comentarios para Deportistas: Por su aporte en proteínas de calidad, su contenido en carbohidratos complejos, vitaminas y minerales, es un plato adecuado para formar parte de la dieta base del deportista así como de la de competición y entrenamiento.

Aporte calórico: La receta completa aporta 2052 Kcal, 256 Kcal por ración.